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Opinión

 

Editoriales

Las oenegés y su código de conducta

 

24/07/2017

Las oenegés que trabajan en el Mediterráneo frente a las costas de Libia salvando la vidas de los refugiados que tratan de llegar a Europa a bordo de embarcaciones muy precarias están citadas el martes en el ministerio del Interior italiano para discutir un nuevo código de conducta que Roma –con el aval de la UE– quiere imponer. Si las oenegés se niegan, el Gobierno italiano ha advertido de que podría no autorizar el desembarco de inmigrantes en sus puertos, lo que tendría un efecto trágico. El código contempla cuestiones técnicas, como llevar encendido el radar de localización, no comunicarse o enviar señales luminosas para facilitar las partidas de embarcaciones.

En la decisión de aplicar este código subyace la enorme desconfianza entre la UE y las oenegés. La labor de estas entidades en el Mediterráneo pone de manifiesto de forma cruda e incontestable la incapacidad de las autoridades europeas para acabar con el drama de muerte y desesperación en que se ha convertido la ruta del Mediterráneo para los refugiados.

La UE no solo es incapaz de impedir que el Mediterráneo se convierta en una gran fosa común que debería avergonzar a todos los europeos, sino que hace tiempo que está embarcada en un pulso con las oenegés de rescate, a las que acusan de impulsar un efecto llamada y de colaborar, implícitamente, con las mafias. Una acusación muy injusta: el único efecto llamada es el que obliga a miles de personas a huir de la guerra. Los refugiados siguen siendo la vergüenza de Europa.