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Opinión

 

Tribuna

Los ombligos contemplados

 

13/02/2017

El que defienda que es posible mantener cualquier relación personal sin que existan diferencias o fricciones, es un ingenuo o un mentiroso. Si hablamos de política, aún es más peliagudo. Todos los partidos tienen diferencias internas, y la clave está en saber distinguir cuando una discusión tiene que ver con el interés general y cuando solo es una riña de patio para dirimir liderazgos.

Este fin de semana en nuestro país ha habido dos maneras muy distintas de presentar un proyecto político. Por un lado el del PP, donde lo más importante ha sido sentar las bases de un programa que responda a las necesidades de la gente. Hemos llegado a acuerdos sobre temas controvertidos como la maternidad subrogada, el aborto, las familias monoparentales, la custodia compartida… ¿Hay alguien que crea que todos en el PP pensamos igual respecto de estos temas? Por supuesto que no, pero nos sentamos y hablamos, porque a los ciudadanos no les importa cuanto grita o se enfada cada uno, sino el resultado final. Importa el yo, es el nosotros.

El otro ejemplo ha sido el de Podemos, aunque también nos valdría el que está dando el PSOE, pues vienen a ser lo mismo. Ellos argumentan que están dando un ejemplo de transparencia, de democracia interna… Los nuevos partidos utilizan con tal ligereza la palabra transparencia que la han desvirtuado, porque ser transparente no es salir en público tirándose de los pelos a ver quien es más fuerte o más chulo.

Todo esto es como un matrimonio que después de un tiempo de convivencia descubre que no tienen nada en común. Pueden optar por ser discretos, buscar juntos la raíz de sus problemas e intentar solucionarlos o no. Pero el espectáculo al que estamos asistiendo sería el de una pareja que airea sus trapos sucios a gritos en la plaza Mayor.

Ni a los líderes a la greña de Podemos, ni a sus imitadores del PSOE les he oído hablar desde hace mucho de los temas que preocupan a España. Para ellos transparencia es convertirse en protagonistas, como si a alguien le importara la ropa interior que llevan o lo amigos que son cuando se apagan los focos.

En este país hay ombligos muy contemplados, pero pocas alternativas.

*Concejal y presidente del PP en Nules