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Opinión

 

El PP tropieza con la misma piedra

 

04/06/2017

La dimisión del fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, ya parecía cantada desde que se publicó que era copropietario de una sociedad patrimonial en el paraíso fiscal de Panamá. El caso de Moix repite lo que sucedió en abril del año pasado con el ministro de Industria, José Manuel Soria, cuyo nombre apareció en los papeles de Panamá. En los dos episodios se han producido las mismas excusas, las mismas falsedades –que si la sociedad estaba inactiva, que si era de su padre, que si no la cerró porque sus hermanos no podían pagar los gastos, etcétera–, hasta que la realidad se ha impuesto y el protagonista ha abandonado el cargo. Hay que decir que Moix ha reaccionado más rápidamente que Soria, porque ha renunciado a los tres días de saltar el escándalo, mientras que el ministro canario tardó una semana.

Pero las explicaciones dadas por el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, al aceptar la dimisión, demuestran también que el PP y sus altos cargos no aprenden. ¿De verdad Maza no ve nada reprochable en que el fiscal que tiene que perseguir a quienes ocultan dinero en los paraísos fiscales tenga una empresa en uno de ellos? No es admisible que el fiscal general diga que Moix ha dimitido por «razones personales» y que le sigue considerando el mejor para el puesto que ha dejado. Tras este nuevo escándalo cabe exigir que el sustituto de Moix en un puesto tan importante como Anticorrupción haga honor a la responsabilidad y honorabilidad del cargo.