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consecuencias del calor prolongado

Las altas temperaturas perjudican la salud mental de forma muy seria

Confusión y descenso del rendimiento físico y psíquico provocan frustración e irritabilidad. Las olas de calor afectan a los individuos que padecen ansiedad, depresión o estrés

 

EFE
09/08/2015

La subida de las temperaturas puede provocar apatía, irritabilidad, mal humor y confusión entre algunas personas, que ven cómo su bienestar, armonía e incluso salud mental, se ven alterados seriamente durante estos días cuando el mercurio no da tregua.

La ola de calor no cesa en estos primeros días de agosto, que culmina su primera semana con unas temperaturas que oscilarán en buena parte de España entre 38 y 40 grados y con una veintena de provincias, en su mayoría en Andalucía, el centro peninsular y Baleares, en alerta naranja o amarilla. Las temperaturas comenzarán a dar un pequeño respiro a partir de hoy, aunque no será hasta la próxima semana cuando realmente empiece a sentirse un agosto más fresco. Aunque normalmente el calor tiene un impacto estimulante sobre las personas y provoca “un humor amable o carácter euforizante”, las altas temperaturas, en casos extremos, pueden actuar de manera negativa sobre ciertos colectivos, según explica el doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Valentín Martínez-Otero.

“Un calor moderado estimula a salir más y a estar de buen humor, pero al superar un cierto nivel existe una sobreadaptación del organismo que puede conducir al malestar”, ha señalado.

Los individuos que padecen depresión, ansiedad, estrés o patologías de bipolaridad, son más propensos a sufrir irritabilidad, debilitamiento o aturdimiento ante estas situaciones extremas.

Síntomas como confusión, descenso del rendimiento físico y psíquico, menor capacidad de reacción y concentración, pueden desencadenar frustración entre algunas personas e incluso “reacciones agresivas”. Otros grupos vulnerables a las altas temperaturas son las personas mayores, niños, enfermos y todos aquellos que tengan una patología previa.

Por su parte, Fernando Millares, profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, apunta que casi un tercio de la población es “meteorosensible”, padeciendo cambios anímicos vinculados a las temperaturas extremas y a la duración de las horas de luz.

“Al extremarse las altas temperaturas, tenemos vasodilatación provocando bajadas de tensión, mayor sudoración y pérdida de líquidos, especialmente de electrolitos a través de la piel, lo que genera cansancio”. Es entonces cuando el cansancio “puede volverse patológico”, ha advertido.

No obstante, no sólo las altas temperaturas afectan a la salud mental, sino que otros factores como el aumento del grado de humedad y los iones positivos que se encuentran en el aire caliente, repercuten en las personas “meteorosensibles”.

Además del cansancio, el mal humor, la impaciencia o la impulsividad, las personas “meteorosensibles”, sufren también en el ámbito laboral ya que desciende su eficacia y productividad, mientras aumenta la falta de atención. Miralles recomienda estar a la sombra, no hacer esfuerzos físicos, ingerir alimentos con pocas calorías, no tomar alcohol y descansar, además de consumir bebidas isotónicas y evitar las energéticas porque, “al contener taurina, puede aumentar la ansiedad” y, por tanto, el mal humor y el cansancio. H