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PREVENCIÓN ANTE EL COVID-19

Andalucía impone la mascarilla hasta en la playa

El gobierno regional pretende "crear el hábito" de llevar la protección y contempla sanciones de 100 euros por incumplirlo. Los velatorios reducen de nuevo su afluencia por ser "puerta de entrada" a los rebrotes

 

Personas protegidas con mascarillas en la playa de A Rapadoira, en Foz, en la comarca de A Marina (Lugo). - EUROPA PRESS / CARLOS CASTRO

JULIA CAMACHO
14/07/2020

La mascarilla es un atuendo más, nos tenemos que acostumbrar a llevarla en la playa y en la piscina. El portavoz del Gobierno andaluz, Elías Bendodo, ejemplificó así la norma que regirá desde este mismo miércoles en Andalucía, y que obligará a llevar la mascarilla en cualquier espacio abierto o cerrado, excluyendo los núcleos familiares, para evitar los rebrotes por el coronavirus. Eso incluye los paseos por la playa o la piscina, en los que la mascarilla sólo se quitará para el baño. La multa por no portar esta medida de protección será de 100 euros, al considerarse una infracción leve de la Ley autonómica de Salud Pública.

La comunidad se suma así a las regiones donde la mascarilla pasa a ser obligatoria en todos los ámbitos, como Aragón, Catalunya o Extremadura. Sin embargo, Andalucía endurece el ámbito de aplicación, ya que se extiende su uso a todos los espacios aunque se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros. Así, se incluyen en este concepto las reuniones de amigos, el lugar de trabajo o los transportes públicos, donde ya se recomendaba su uso. La excepción será el núcleo familiar, las personas con problemas respiratorios, los menores de 6 años o los deportistas individuales. Sí habrá que llevarla en actividades físicas en grupo salvo que esa mascarilla sea impediente.

"SIEMPRE QUE SE PUEDA"

El aspecto más llamativo es de la piscina y la playa. El consejero andaluz de Salud, Jesús Aguirre, fue tajante. Pasear ahí es igual que hacerlo por el paseo marítimo, uno se cruza con otras personas, explicó. Por eso, se deberá llevar mascarilla, y solo se podrá quitar cuando se consuma algún producto, al bañarse, si se está bajo la sombrilla con familiares o tumbado en la toalla siempre y cuando se respeten las distancias de seguridad respecto a otras personas. Habrá por tanto que llevar la mascarilla en reuniones con amigos, al congregar personas diferentes del núcleo conviviente. La recomendación es clara: debe usarse siempre que se pueda, zanjó.

Aguirre concedió que son precisamente las personas más vulnerables las más concienciadas en su uso. Para ellas, así como para los pensionistas, se ha previsto el reparto, a partir del 29 de julio, de un pack de mascarillas gratuitas en las farmacias andaluzas con la intención de crear un hábito en su uso. Acerca de cuál es el tipo de mascarilla recomendada para evitar el contagio, el consejero andaluz lo tuvo claro. La que se lleva puesta, en alusión al relajamiento de algunos ciudadanos que la usan mal o directamente la llevan colgada al codo.

AFORO REDUCIDO EN VELATORIOS

Además de la obligatoriedad de la mascarilla, Andalucía ha optado por reducir de nuevo el aforo de los velatorios, un tipo de actos que son puerta de entrada a nuevos rebrotes del coronavirus, indicó el portavoz del Ejecutivo regional. En la mente de las autoridades sanitarias está el caso de Belicena (Granada), donde el funeral multitudinario de una joven de 17 años hace unos días dejó más de 55 casos positivos y contagios entre personas procedentes incluso de otras provincias. Así, a partir de ahora sólo se permitirá la asistencia de un máximo de 25 personas si se celebra al aire libre o diez si se desarrolla en un recinto cerrado.

No nos va a temblar el pulso en la toma de estas decisiones, que se toman por criterios de salud pública, para proteger a la población, justificó el portavoz y consejero de Presidencia, toda precaución será poca. La preocupación está también en el caso de las personas que deben cumplir aislamiento por haber dado positivo al contagio o hayan mantenido contacto con afectados. En este caso, desveló que están estudiando medidas para forzar su cumplimiento.