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OCURRIÓ EN EL 2014

Condenada a 5 años de cárcel una m

El intento de homicidio ocurrió en una zona ajardinada de Mataró, donde pernoctaba la víctima, sintecho

 

Fachada de la Audiencia de Barcelona. - ÁLVARO MONGE

EL PERIÓDICO
08/11/2016

La Audiencia de Barcelona ha condenado a cinco años y medio de cárcel a una mujer acusada de intentar matar a navajazos en Mataróa un sintecho con el que había mantenido una breve y tormentosa relación sentimental, que acabó en ruptura.


En la sentencia, recogida por Efe, la sección octava de la Audiencia impone a la acusada, Blanca Fàbregas Pulido, de 39 años, una pena de cinco años y medio de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa al rechazar su versión exculpatoria de que actuó en legítima defensa y atenazada por el miedo insuperable por el acoso al que le sometía su ex tras su "tormentosa ruptura".

El intento de homicidio ocurrió el 15 de junio del 2014, cuando la mujer, que había mantenido una corta relación sentimental con la víctima, que dormía en un saco de dormir en una zona ajardinada junto a una residencia de ancianos de Mataró, fue a buscarle a las ocho de la mañana armada con una navaja de más de ocho centímetros de hoja, con la que le asestó varias puñaladas.

EL HIJO DE 14 AÑOS VIO EL INTENTO DE HOMICIDIO


La mujer desistió del ataque cuando vio aparecer a su hijo de 14 años, que comenzó a gritar para que depusiera su actitud y cuando una tercera persona auxilió a la víctima.

Posteriormente, la mujer se fue a su casa, situada muy cerca de donde dormía su ex en la intemperie, y se metió en la ducha de su domicilio, donde poco después fue detenida tras incautarle la policía el arma utilizada.

El tribunal reconoce que la breve relación sentimental que mantuvieron la acusada y la víctima, Samuel M.M., y la posterior ruptura, fue "tormentosa", pero considera "inverosímil" el relato exculpatorio de la mujer, que en el juicio alegó que, tras la ruptura, fue víctima de una conducta de acoso, persecución, amenazas y agresiones, una de ellas el mismo día de los hechos, por parte del hombre.

Ante el tribunal, la acusada denunció que su ex la acosaba y perseguía de forma constante por haberse negado a mantener la relación sentimental que él quería, llegando a sentir miedo cada vez que regresaba a su domicilio, ya que el hombre pernoctaba en el jardín contiguo a su vivienda.

ROMPIERON TRES SEMANAS ANTES


También aseguró que tres días antes había denunciado por agresiones y abusos sexuales a su excompañero sentimental, quien, por contra, sostuvo que la relación se había deteriorado por el comportamiento de la mujer, por lo que rompieron tres semanas antes de los hechos, que sucedieron cuando él ya mantenía una relación con otra mujer.

Según la Audiencia, la versión de la acusada carece de "consistencia, verosimilitud y lógica alguna" porque no presentaba lesiones de la supuesta agresión por parte de su ex pareja, ni pidió auxilio y por susrelatos contradictorios, ya que en el juicio adujo que no recordaba haber atacado al hombre con una navaja y en instrucción sí que lo reconoció.

El tribunal rechaza aplicar a la acusada las eximentes de legítima defensa y de actuar atenazada por un miedo insuperable, ya que no hay pruebas de que fuera agredida previamente y además fue ella quien fue a buscar a su ex para intentar matarle.

La sentencia resalta que ambos se habían visto envueltos en una "tormentosa ruptura, que no parece que ninguno hubiese aceptado del todo, con continuos episodios de celotipia mutuos".

TESTIGOS DE LA RELACIÓN


No obstante, el tribunal da más verosimilitud al relato del sintecho, ya que varios testigos que declararon en el juicio han acreditado que, tras la ruptura, había iniciado una relación con otra mujer y que en alguna ocasión la acusada se lo había recriminado, tanto en persona como enviándole mensajes por teléfono.

En la resolución, la Audiencia rechaza también aplicar a la mujer la agravante de parentesco porque no considera la relación que mantuvieron análoga al matrimonio.

Además de los cinco años y medio de cárcel, el tribunal también impone a la acusada una orden de alejamiento de 500 metros respecto de la víctima, a quien deberá indemnizar con 10.000 euros.