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RESIDUO PELIGROSO

El CSIC insta a retirar la carbonilla en la planta quemada

Advierte que junto al óxido de etileno ardieron otros materiales que han generado hidrocarburos

 

Amasijo de hierros en la zona afectada por la explosión de la empresa Iqoxe, en Tarragona. - JOAN REVILLAS

EUROPA PRESS
16/01/2020

La carbonilla resultante tras quemarse el óxido de etileno a consecuencia de la explosión en una planta química de Tarragona "no es saludable" y urge retirarla cuanto antes, sobre todo para evitar que el viento la disperse y pueda acabar en los pulmones de los ciudadanos, según ha explicado un investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El investigador del Instituto de diagnostico ambiental y estudios del agua del CSIC Joan Grimalt, experto en geoquímica y contaminación, ha explicado que el gas que explotó en Tarragona es óxido de etileno, un compuesto "muy irritante" y además, cancerígeno. Si bien, precisamente al ser un gas muy volátil, en este caso "lo de cancerígeno no tiene demasiada importancia" porque una respiración puntual no tiene incidencia en el desarrollo de la enfermedad.

Además, ha apuntado que el óxido de etileno se quemó en la explosión por lo que, salvo en el momento inicial del escape, no ha salido una gran cantidad sin quemarse. Pero esa combustión, según explica, se produjo a baja temperatura y dio lugar a un humo negro y a partículas de polvo como cabronilla. "Al ser una combustión descontrolada, se han quemado otros elementos de la fábrica y todo ello ha generado hidrocarburos aromáticos policícliclos y carbonilla", ha comentado.

LIMPIEZA URGENTE

Por ello, cree que toda la zona habrá quedado impregnada de estos materiales, por lo que considera urgente hacer una limpieza en toda la zona, especialmente en los alrededores de la planta que sufrió la explosión para quitar todo ese polvo que "no es saludable". Aunque puede que en principio el aire esté bien, sin contaminación, la llegada de rachas de viento pueden provocar la dispersión de todo ese material resultante de la combustión.

"La prioridad es recoger todos los restos para que el viento no los esparza", ha insistido Grimalt que subraya que esto supone un riesgo para la salud. "Es como si respirásemos lo que sale del tubo de escape de un camión. No es bueno. Por ello, cuanto antes se limpie la zona, mejor", ha reiterado.

En todo caso, confía en que este episodio accidental concreto no va a aumentar las enfermedades pulmonares o el cáncer en esta zona, sino que esos vínculos se establecen a consecuencia de exposiciones crónicas. "El cáncer está más relacionado con la recurrencia de la exposición, no con un solo accidente", ha recordado.