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SALUD PÚBLICA

Las depuradoras desvelan cómo proliferan las resistencias a antibióticos

Un estudio apunta a las plantas de tratamientos de aguas residuales como un entorno para estudiar el fenómeno Los países del sur de Europa destacan como el lugar con más prevalencia de genes resistentes a estos medicamentos

 

Vista aérea de la depuradora del Prat (Barcelona), en una imagen del archivo. - JORDI TODO (TAVISA)

VALENTINA RAFFIO
27/03/2019

En el sur de Europa proliferan más resistencias a los antibióticos en comparación con el norte del continente. Los países mediterráneos, incluidos en el eje Portugal-España-Chipre, destacan como aquellos con una mayor prevalencia de genes resistentes a los antibióticos. Es decir, donde más abundan aquellos microorganismos que han mutado para sobrevivir al efecto de los medicamentos. Las plantas de tratamiento de aguas residuales desvelan esta tendencia en la distribución geográfica y su posible impacto sobre la salud pública en cada uno de estos territorios. Así lo desvela una nueva investigación, publicada este miércoles en la revista 'Science Advances', en la que se ha estudiado por primera el reflejo de este fenómeno en las depuradoras a escala europea.

"Las plantas de tratamiento de aguas residuales son, en cierta manera, un reflejo de los habitantes que habitan en una determinada zona. Es ahí donde acaban la materia orgánica y los deshechos de los ciudadanos antes de volver al medio ambiente", argumenta Sara Rodríguez, investigadora del Institut Català de Recerca de l'Aigua (ICRA). "Visto el potencial de este enfoque, en esta investigación planteamos el estudio de las depuradoras como nuevos indicadores de cuáles son las resistencias a antibióticos más prevalentes en una ciudad, añade José Luis Martinez, investigador del Departamento de Biotecnología Microbiana del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC).

EL RENCUENTO DE LAS RESISTENCIAS

A más consumo (o mal uso) de antibióticos, más posibilidad de que surjan resistencias. Investigaciones anteriores ya habían apuntado a que en el sur de Europa, donde más extendido estaba el consumo de estos medicamentos, también es donde más resistencias había. Este fenómeno, estudiado hasta ahora desde el punto de vista clínico, se confirma a través del análisis de 12 depuradoras de siete países del continente: Finlandia, Noruega, Alemania, Irlanda, España, Portugal y Chipre. En este estudio, los investigadores plantearon analizar las aguas residuales a su llegada y a su salida de la planta de tratamiento en busca de genes de resistencia a los antibióticos.

El resultado de este análisis desvela que las depuradoras reciben una muestra representativa de las resistencias 'características' de cada región, que la mayoría de los tratamientos utilizados son efectivos para eliminar la mayoría de estos elementos potencialmente peligrosos de las aguas y que, para acabar, los genes que persisten tras la depuración podrían utilizarse como marcadores sobre los que prestar más atención. De ahí que los investigadores propongan utilizar este método para conocer, de manera menos invasiva, cuáles son los microorganismos a los que se debería prestar más atención en cada territorio.

"En este estudio, el primero de su tipo, se elabora un recuento cuantitativo de los genes resistentes a los antibióticos más comunes y en los que debemos centrar nuestra atención. Aun así, creo que en un futuro también deberíamos analizar esta cuestión desde el punto de vista cualitativo, incluyendo aquellos genes sin tanta prevalencia pero que también podrían resultar potencialmente peligrosos, reflexiona Martínez.

LA LUCHA CONTRA LAS RESISTENCIAS

"En este estudio tenemos, por un lado, unos datos objetivos sobre la distribución de los genes de resistencia. A partir de ahí, planteamos diferentes hipótesis para explicar este fenómeno que, en este caso, también estarían sujetas a discusión, reflexiona Rodríguez. En este sentido, el estudio apunta a factores como el tamaño y la edad de las instalaciones, las técnicas utilizadas y la temperatura estarían entre los principales factores que favorecerían la expansión de las resistencias antibióticas. En el sur del continente, por ejemplo, la calidez de las temperaturas podría favorecer la expansión de estos microorganismos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las resistencias a los antibióticos como "una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo". De ahí que cada vez sean más los estudios en los que se analice, desde diferentes persectivas, la extensión de este fenómeno. "En la época dorada de los antibióticos siempre teníamos un arma con la que atacar. Ahora, en cambio, estamos en un momento en que tenemos que luchar contra las resistencias a los antibióticos para seguir teniendo opciones terapéuticas con las que hacer frente a una enfermedad, concluye Martínez.