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El sostén familiarUn estudio de la xarxa vives duniversitats confirma que la educación superior la copa la clase alta

Las desigualdades sociales todavía marcan el acceso a la universidad

Solo el 41% de los universitarios lo es ahora a tiempo completo, ya que el 59% restante también debe trabajar. El precario sistema de becas hace que el apoyo de la familia sea determinante para acceder a la facultad

 

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ
25/05/2016

Ni el sistema de becas y ayudas al estudio “está a la altura de las necesidades de los alumnos”, ni los estudios son lo suficientemente flexibles como para que los universitarios puedan compatibilizarlos con un empleo. Este y otros déficits son los que están dificultando que las universidades sean todo lo igualitarias que cabría esperar y que, pese a los avances, los hijos de las clases sociales más altas sigan siendo mayoría en la educación superior. Los procedentes de familias con un poder adquisitivo elevado representan el 43,4% de los alumnos de grado, porcentaje que crece hasta el 44,7% en los másteres.

Y es que “mientras no se habilite un sistema de financiación para los estudiantes que les permita disponer de autonomía para estudiar con sus propios recursos, los jóvenes seguirán teniendo que recurrir a sus familias, como ocurre en prácticamente el 52% de los casos”, advierte Antonio Ariño, sociólogo de la Universitat de València y coautor del estudio Ser estudiante universitario hoy, presentado ayer por la Xarxa Vives d’Universitats y la Fundació Jaume Bofill y para el que se han realizado 20.000 encuestas a estudiantes de universidades catalanas y de la Comunitat.

BUSCAR MECANISMOS // El sostén económico de las familias también es determinante para que un alumno continúe sus estudios tras graduarse, porque siguen siendo los padres quienes pagan el máster, o para que salga al extranjero. “La universidad, además, tendría que buscar mecanismos para que los aprendizajes de fuera de las aulas o los programas de movilidad internacional no solo sean para quienes los pueden pagar”, aboga el sociólogo.

Aunque la universidad es cada vez más equitativa, porque en ella caben estudiantes de perfiles sociales cada vez más variados, “sigue existiendo un problema de sobrerrepresentación de los hijos de las clases altas, especialmente de hijos cuyas madres tienen estudios superiores”, agrega Elena Sintes, codirectora del informe.

Pero lo que realmente marca diferencias es el empleo que ejercen los padres, más allá de su nivel educativo. La sobrerrepresentación es importante en el caso de hijos de directivos y profesionales científicos e intelectuales. Entre los estudiantes de grado, casi el 30% son jóvenes procedentes de familias de clase baja y el 27% pertenecen a hogares de clase media. En máster, los porcentajes son del 31% y del 24%, respectivamente.

De ahí que casi un tercio de los estudiantes trabajen durante el curso y sufraguen sus gastos, mientras que las becas solo llegan a un 13%. Únicamente el 41% de los universitarios lo son a tiempo completo, ya que el 59% restante ha de compaginar los estudios con un empleo. Algunos intermitente (24%), otros parcial (19%) y los demás, con un contrato al 100% del horario laboral (15%).

El estudio es prácticamente el único de estas características que se hace en la universidad española, después de que el Gobierno haya rechazado participar en las dos últimas ediciones de la macroencuesta Eurostudent. H