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INFORME FOESSA

Dos millones de españoles viven con la inseguridad de perder su casa

El estudio indica que tener trabajo no exime del riesgo de caer en la pobreza. La vivienda desplaza al empleo como principal factor de exclusión social

 

Imagen de archivo de una manifestación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca contra los desahucios. - AGUSTÍN CATALÁN

REDACCIÓN
13/06/2019

Dos millones de españoles, un total de 800.000 hogares, viven con la incertidumbre de quedarse sin vivienda, que se ha convertido en el principal factor de exclusión social, por encima incluso del desempleo.

Así lo constata el Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España presentado ayer por esta fundación vinculada a Cáritas, según el cual 8,5 millones de personas, el 18,4% de la población, se encuentran en exclusión, lo que supone 1,2 millones más que en el 2007.

Para la mitad, 4,1 millones, esa exclusión es severa. Dentro de ellos se encuentran los «expulsados» de la sociedad, que hoy son 1,8 millones de ciudadanos, el triple que los 600.000 que lo estaban antes de la crisis. Sin embargo, según explicó el secretario técnico de Foessa, Raúl Flores, la tasa de exclusión se sitúa ya muy cerca de la del 16% previa al estallido de la crisis --durante la cual se superó incluso el 25%-- pero ello no significa que «se haya vuelto a la casilla de salida».

«Es la sociedad estancada, para los que el ascensor de la movilidad social no funciona y no es capaz de subir ni siquiera a la primera planta», añadió Guillermo Fernández, coordinador de esta investigación de Foessa.

EN LA CUERDA FLOJA // Hay un dato positivo, y es que «la sociedad integrada» que representa a un colectivo que «no vive excesivos problemas» sí que se ha recuperado y supone el 48,4% de la población, 23 millones de personas.

Pero esta sociedad se divide en otras dos, la de las oportunidades, que engloba a dos tercios de los ciudadanos acomodados y que ya muestran «cierta fatiga de la solidaridad», y la insegura, formada por seis millones de españoles que «se mueven en el filo de la navaja» y que intuyen que «serán los primeros en caer» de desatarse otra crisis económica.

En esa desigualdad, la vivienda se erige, más que el desempleo, como el principal factor de exclusión social: el alquiler se ha encarecido un 30% en dos años, el 11% de la población vive bajo el umbral de la pobreza una vez ha sufragado los gastos derivados de la casa y el 4%, dos millones de personas que viven en 800.000 hogares, lo hacen con la incertidumbre de quedarse sin un techo.

Sobre el empleo, este ha pasado de ser un derecho a ser un privilegio, aunque no exime del riesgo de caer en la pobreza: el 14% de los trabajadores está en exclusión social. El 37% de los excluidos en el empleo, además, lo están también en la vivienda.

Las mujeres son las principales afectadas. Necesitan trabajar 1,5 horas más al día para ganar lo mismo que un hombre --2 si son inmigrantes-- y se ven más obligadas a tener que reducir los gastos de la casa cuando son ellas las que sustentan el hogar.

Todo ello sin olvidar los efectos que tiene sobre la salud: el 8,8% de la población ha tenido que dejar de comprar medicamentos y el 15% no puede acceder a un tratamiento bucodental.