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NECROLÓGICA

Enrique Martinavarro Ballester

 

04/12/2006

Los gestos de dolor y de alegría pueden confundirse porque despiertan la misma reacción: lágrimas. Su manifestación siendo la misma no expresa el mismo sentimiento. Hoy lloramos la pérdida de un hombre cuya virtud más destacada ha sido la honradez como principio básico.

Para los que a través de más de cuarenta años hemos compartido algo más que un puesto de trabajo hoy resulta un día especialmente triste y doloroso. Con Enrique (Quique para sus amigos) se va también una parte importante de mi vida porque él me enseñó desde muy joven a conseguir las metas que alcancé como profesional.

Hoy mi corazón está roto y compungido y apenas puede articular palabra cuando conocí el fatal desenlace. No puede evitar, pese a mis esfuerzos, llorar con amargura y rabia la pérdida de un hombre bueno y vital que dedicó su vida volcado en el trabajo de su ´empresa´

Te recordaré siempre como mi maestro, amigo y jefe. El espacio que dejas será muy difícil que alguien lo pueda cubrir. Las virtudes que atesorabas era poco frecuentes. Has sufrido en silencio el calvario de ésta cruel enfermedad.

Almassora, por otra parte, pierde un gran valedor ya que jamás ocultó ni renuncio a su condición de hijo de la Villa.

Hoy hemos quedado huérfanos, además de su familia, todos los que hemos tenido la suerte de poder estar a su lado. Su recuerdo permanecerá siempre en nuestras mentes. Siempre te llevaré en mi corazón. Descansa en paz, amigo.

Miquel Soler