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En la escuela

Los parvularios refuerzan la habilidad del niño y guían su aprendizaje y su socialización en un entorno más académico

 

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ BARCELONA
03/04/2017

Porque aprenden a relacionarse con niños de su edad. A compartir, a jugar con ellos. Porque los profesionales que los atienden se han formado para tratarles, para estimularles y para detectar, llegado el caso, si tienen algún problema de aprendizaje. Y porque «papá y mamá son también personas que necesitan, ¿por qué no?, tener sus propios espacios», argumenta Beth Galindo, técnica de Proyectos Educativos en la fundación Pere Tarrés. Por todo ello, y porque «los parvularios son tan flexibles, en horarios, en espacios y en metodologías, como los padres consideren necesario», la crianza con apego es compatible con llevar a una escuela infantil a un niño de entre cero y tres años, sostiene Galindo, que también ha sido directora de un jardín de infancia. «No estamos defendiendo un modelo, el de la escolarización, y criticando el otro, el de la educación en casa... Creemos que todo suma», agrega.

RECURSOS CULTURALES // «Es obvio que, aunque como padres y madres nadie recibe una formación, hay familias con más recursos personales, culturales, donde los estímulos son más fáciles y los niños disponen de referencias positivas en el entorno inmediato», prosigue Josep Oriol Pujol, director general de la fundación, que trabaja con menores que se encuentran en riesgo de exclusión social.

«Precisamente es para aquellos que no tienen estos modelos para los que la guardería se convierte en un marco fundamental para favorecer la igualdad de oportunidades», subraya Pujol. No hay que olvidar que la pobreza de estímulos y la falta de hábitos, por no mencionar las dificultades alimentarias, «marcan el desarrollo posterior de un niño».

LUGARES SEGUROS // «Sin poner en duda la valía de las familias que crían a sus hijos, lo que seguro que está garantizado es que en las escuelas hay unos controles de seguridad», afirma Maria Vinuesa, miembro de una asociación pedagógica.

El informe PISA se reafirma en lo importante que es la educación infantil. En él, los alumnos de 15 años de casi todos los países de la OCDE que asistieron a una escuela de educación infantil obtienen resultados superiores a aquellos que no lo hicieron. La diferencia entre los alumnos que asistieron más de un año respecto a los que no es de 54 puntos de media en la evaluación lectora.