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alivio del confinamiento

España prepara un lento final de encierro

 

Una mujer camina, sola, por las calles desiertas del centro de Madrid. - JAVIER LÓPEZ HERNÁNDEZ

Una mujer camina, sola, por las calles desiertas del centro de Madrid. - JAVIER LÓPEZ HERNÁNDEZ

MIGUEL ÁNGEL Rodríguez
19/04/2020

El presidente Pedro Sánchez volvió a aparecer en la noche del sábado en los salones de todos los españoles para darles una noticia agridulce: España se prepara ya para iniciar el desconfinamiento lentamente, pero no será sencillo, ni homogéneo ni irreversible. Y además lo deseado es que conduzca poco a poco hacia una añorada normalidad, sí, pero que llevará delante el adjetivo «nueva». Porque nada volverá a ser lo mismo. Conviviremos con mascarillas, geles y «distancia social». Las autoridades, y por tanto los ciudadanos, vivirán a partir de ahora pendientes de marcadores que advertirán de potenciales nuevos repuntes o estado del sistema sanitario para hacerle frente. Y, según las cifras, se irá más allá en el proceso de liberación, se añadirán o retirarán medidas o, incluso, se darán pasos atrás.

Todo esto lo dijo Sánchez al mismo tiempo que confirmaba que esta semana, en el pleno del Congreso del miércoles, pedirá de nuevo una prórroga del estado de alarma, aunque con algo menos de contundencia de los vivido hasta el momento. Los primeros que se beneficiarán del nuevo escenario serán, a partir del 27 de abril, los niños, a los que por fin se permitirá salir a la calle un rato cada día, pero con condiciones. ¿Cuáles? No quiso el jefe del Ejecutivo entrar en pormenores.

MODELO DE MARCADORES / Respondió a las preguntas de la prensa recalcando que eso lo tendrán que decidir, en los próximos días, los técnicos y expertos, exactamente los mismos que han convencido al Gobierno de que los más pequeños necesitan ya un poco de aire. Tampoco quiso ser claro a la hora de determinar qué se entiende por «niño» para poder hacerse idea del número de afectados por la iniciativa, aunque sugirió que la Ley de Salud será tenida muy en cuenta, que marca en los doce años el límite en que los infantes son considerados como tales.

A partir de aquí, quiso hacer hincapié en que gracias al sobreesfuerzo del sistema de salud y a la «respuesta ejemplar» de los españoles se ha logrado contener al coronavirus, un logro, pero aún insuficiente. «Por tanto habrá una desescalada cautelosa y progresiva [...]. Se deben sentar todas las bases para tener todas las garantías y evitar retrocesos. Nos guiaremos por un sistema de marcadores que nos dirán, en cada momento y por territorios, cómo está el virus y cómo está nuestro sistema sanitario», aseveró. En este contexto explicó Sánchez que a partir de mayo se irán tomando decisiones para abordar, entre todos y con máxima seguridad, «los estragos de una guerra sin bombas». Y que se impulsará, siempre con asesoramiento de los especialistas, una desescalada asimétrica, advirtiendo de que ni siquiera responderá a los límites de comunidades autónomas o provincias. Tampoco en esto fue más allá, pero dio una pista fundamental al incidir en que los ayuntamientos tomarán un protagonismo clave en las siguientes semanas. De hecho, repitió que es crucial tomarse lo que viene por delante como una «reconstrucción» de Estado, en la que todas las administraciones, sin excepción, han de remar juntas. Lo que incluye, matizó, no querer ir por un camino independiente a la hora de hacer estudios epidemológicos sobre quién tiene el virus o quién es inmune, por ejemplo. «Hay que tener una fotografía de la pandemia de país», resaltó el presidente.

CUATRO PACTOS / Por último, Sánchez reiteró que toca que todos los partidos se sumen también al citado proceso de reconstrucción, en alusión a Pablo Casado, del PP, con quien conversará el lunes. Añadió que sus propuestas de pacto son cuatro: fortalecer la sanidad pública; reimpulsar la economía; adoptar medidas sociales y buscar una posición de defensa única en la UE.