El Ministerio Público ha pedido la prisión permanente revisable para José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, único acusado del asesinato de Diana Quer, por la "pura maldad", el "terror innecesario" y el "ensañamiento psicológico" de un "depredador sexual" que además no siente arrepentimiento alguno.

La fiscala Cristina Margalet ha presentado este lunes sus conclusiones a los cinco hombres y cuatro mujeres del jurado en la última sesión del juicio que acoge la sección de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago de Compostela.

Margalet, en un alegato muy extenso, ha argumentado la condena que reclama, entre otras cuestiones, por la intencionalidad del acusado de cometer este delito con un "móvil claramente sexual". Durante su intervención, ha desechado que este suceso haya podido desencadenarse de forma accidental ya que se da, ha afirmado Margalet, la intención del acusado de "tener a su presa a su merced y hacer con ella lo que quiera" y por eso la abordó en una zona oscura.

EL CASO DE BOIRO Y EL DE QUER, CLONADOS

Un modo de proceder, ha proseguido, que también empleó con una joven de Boiro el 25 de diciembre de 2017, un caso por el que fue condenado como autor de los delitos de detención ilegal consumada y agresión sexual en grado de tentativa. Aquella noche, al igual que en la que falleció Diana, también eran fiestas: En el suceso de Boiro, las navidades y en el de Diana, las patronales de A Pobra do Caramiñal (A Coruña).

Y a la mujer de Boiro también le quitó el móvil, como a Diana Quer, ha incidido el Ministerio Público, "con el objeto de dejarlas indefensas y la imposibilidad de pedir ayuda".

Con Diana actuó de forma similar al caso de Boiro, "prácticamente clonados", según la Fiscalía, que defiende que el acusado golpeó a Diana para aturdirla y meterla en el maletero para "llevarla viva a la nave (de Asados) y allí consumar la violación".

En el episodio de Boiro, El Chicle logró meter a su víctima en el maletero de su coche, "arma de trabajo indispensable para cometer sus delitos", pero no llegó a poner el vehículo en marcha porque dos jóvenes los sorprendieron. Con Diana Quer sí lo consiguió.

CONFESIÓN DESVIRTUADA

Sobre la atenuante de confesión y el hecho de que guiase a los investigadores al pozo, ha subrayado la fiscal que Abuín ofreció hasta tres versiones diferentes y eso desvirtúa, bajo su criterio, el hecho de contemplar tal circunstancia.

De la última versión, la de verse sorprendido robando gasóleo y temer volver a la cárcel, ha expuesto la fiscala: "Decide matar a una persona, hecho castigado con diez años de prisión, antes que verse delatado por un delito leve de hurto que ni siquiera deja antecedentes, que se pena con 90 euros y por el que no iba a entrar en prisión. Incoherencia".

Y acerca de la asfixia, ha hecho hincapié en que no la materializó con sus manos, pues los forenses han probado que la brida de un solo uso fue el arma homicida y que es "mortal".