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La fiscalía pide 11 años de cárcel para el doctor Vela por el presunto robo de un bebé

El ginecólogo del sanatorio San Ramón de Madrid entregó la niña a un matrimonio en contra de la voluntad de la madre biológica

 

Protesta de la asociación SOS Bebés Robados ante los Juzgados de Plaza de Castilla de Madrid, en el 2013. - EFE

27/01/2017

La Fiscalía Provincial de Madrid ha pedido 11 años de prisión para el ginecólogo Eduardo Vela, a quien se acusa de haber participado en 1969 en el robo de un recién nacido para dárselo, de forma ilegal, a un matrimonio actualmente ya fallecido. La fiscalía recuerda que entre los años 1961 y 1981 el doctor Vela ejerció como ginecólogo en el sanatorio San Ramón de Madrid y su cargo "le confería un control total y disposición sobre los partos y nacimientos que allí se producían".

El Ministerio Público subraya que el acusado "en todo momento tuvo conocimiento de que la entrega de la niña al matrimonio se efectuabacontra la voluntad de la madre biológica". Por ello, al acusado se le imputan tres delitos: sustracción de un menor de siete años, por el que se solicita ocho años de prisión; además de otros delitos como suposición de parto y falsedad de documento oficial por los que se le reclama otros tres años de cárcel.

BORRAR EL RASTRO


Los hechos se produjeron en 1969 cuando un sacerdote amigo de Vela le comunicó que un matrimonio deseaba tener un bebé. El acusado convocó a la pareja a una reunión para comunicarle que le haría entrega de un recién nacido "al margen de la legalidad". Todos ellos acordaron ocultar la identidad real del bebé robado mediante la inscripción en el Registro Civil como hijo biológico del matrimonio. La recién nacida fue inscrita con el nombre de Inés "borrando cualquier rastro que pudiera vincularle a un entorno familiar y social distinto al conformado por el matrimonio.

El doctor Vela instó al matrimonio a que mientras se resolvía el tema fingiesen un embarazo. Poco después el doctor Vela convocó de nuevo a la pareja en su despacho para entregarles, sin consentimiento de sus padres biológicos, un "regalo" que, en realidad, era una niña de pocos días. El ginecólogo también avaló con su firma el parte facultativo que acreditaba su "asistencia personal al parto".

COLABORACIÓN


Inés empezó a sospechar sobre su origen en el año 2000 a raíz de la aparición de una información sobre el robo de bebés y le preguntó a su madre adoptiva quien admitió los hechos y se ofreció a colaborar para que descubriera la identidad de sus auténticos progenitores.La madre adoptiva llegó a entregar una muestra biológica en el Fichero de Perfiles de ADN de personas afectadas por la sustración de recién nacidos, del Ministerio de Justicia. Hasta el momento no se ha podido averiguar la identidad de los padres biológicos.