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ANTE POSIBLES AGRESIONES

Funcionarios de prisiones protestan porque no les enseñan defensa personal

Interior convoca un curso con técnicas para actuar en casos de ataques de presos o autolesiones, pero solo se impartirá en 25 cárceles

 

Presos en un pasillo de la cárcel de Meco. - AGUSTIN CATALAN

Juan José Fernández
13/08/2019

Funcionarios de cárceles pequeñas del mapa penitenciario que administra el Ministerio del Interior están expresando sus quejas por no poder acceder a un curso largamente demandado por el colectivo: el de defensa personal.

Interior ha programado para el mes próximo un completo entrenamiento en esa materia, pero solo podrán seguir sus clases los vigilantes de 25 cárceles, quedando fuera de la formación otras 34.

Desde uno de los más pequeños centros penitenciarios, el Centro de Inserción Social (CIS) Melchor Rodríguez de Madrid (adscrito a la cárcel de Alcalá-Meco), la sección sindical de la Agrupación de Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) ha emitido un comunicado lamentando que a los vigilantes de ese centro "ni siquiera se les da opción de poder solicitar dicho curso" y que "la marginación que sufren los trabajadores" de ese CIS "afecta a la propia seguridad del centro".

PALIAR LAS AGRESIONES

Interior planea enseñar a los funcionarios de prisiones, un máximo de 25 por cárcel seleccionada, "técnicas de defensa personal, bloqueos, defensa, intervención, control y reducción". Entre las materias que abordará, están las actuaciones en caso de "controles de internos y formas de esposar", "agresiones entre dos internos", "intentos de agresión al funcionario" y "autolesiones".

El curso, que comenzará el 18 de septiembre, tiene una duración de 25 horas lectivas y, para disgusto de los funcionarios que se quedan fuera, solo se llevará a cabo en 25 centros penitenciarios. Esas prisiones se elegirán por el número de instancias recibidas, con lo que, según la queja de Acaip, quedan en franca inferioridad aquellos que por sus características son más pequeños.

Pero en un CIS "tienen lugar situaciones susceptibles de incidentes regimentales graves, como en el caso de internos con problemas psiquiátricos, intoxicaciones por consumo de sustancias tóxicas cuando regresan al centro y otras, que pueden demandar la intervención de los funcionarios de vigilancia".

FORMACIÓN "ESENCIAL"

Para Juan José Rolanía, funcionario del CIS Melchor Rodríguez y representante de Acaip en el complejo penitenciario de Alcalá-Meco, la formación en materia de defensa personal "es de las más esenciales y para los trabajadores de prisiones, y también de las más escasas".

El CIS, un establecimiento en el que los internos salen a trabajar y regresan por la noche, no suele un lugar tan violento como los módulos de régimen cerrado de las grandes prisiones, donde viven presos muy peligrosos. Pero hay momentos especialmente delicados en los que la situación se puede desestabilizar. "Por ejemplo cita Rolanía-, cuando al interno se le comunica una regresión de grado y sigue dentro del CIS".

Decirle a un preso que pierde beneficios y vuelve a estar encerrado entre cuatro paredes es un proceso altamente inflamable, más incluso que cuando un interno regresa ebrio o drogado. Los funcionarios denuncian que apenas reciben formación en materia de autodefensa para esos casos. De hecho, a Rolanía le constan colegas de profesión "que se procuran su entrenamiento por sus propios medios, acudiendo a gimnasios y profesores particulares".

Interior, a través de la subdirección de Personal de Instituciones Penitenciarias, convocó el curso el pasado 29 de julio con la intención de "profundizar en las competencias necesarias para afrontar, minimizando los riesgos, tanto para sí mismos como para los internos, situaciones de crisis de especial conflictividad que alteren la ordenada convivencia del centro".