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un delincuente sexual en serie

La impunidad del taxista violador que sembró el pánico en Barcelona

Un hombre siguió en libertad a pesar de encadenar cinco denuncias de jóvenes

 

GUILLEM SÀNCHEZ
04/08/2017

No se conocen entre ellas. Pero las cinco tienen algo en común: se cruzaron con el mismo taxista, que les hizo daño cuando más vulnerables eran. En Barcelona hay más de 10.000 conductores profesionales que, tras una noche de fiesta que habían acabado en mal estado, las habrían llevado a casa sanas y salvas. Pero tuvieron la mala suerte de subir al coche de un depredador sexual.

E. D. O. es un colombiano de 41 años que vive en Barcelona. Está casado y tiene hijos. Hace algún tiempo alquiló una licencia de taxista. Trabajaba siempre en el turno de noche. Lo dejó hace cuatro meses, porque ingresó en la cárcel. Los Mossos creen que él es el taxista violador, el hombre que atacó a cinco jóvenes en la parte trasera de su Skoda entre agosto del 2016 y marzo del 2017.

A PRISIÓN POR DROGAS // Pero no está en la cárcel por ninguna de estas agresiones. Está encerrado cumpliendo condena por un delito de tráfico de drogas cometido en el 2014. Si no fuera por esta sentencia anterior, actualmente estaría en libertad y ninguna medida judicial le habría impedido seguir trabajando de taxista.

El 10 de marzo, la penúltima chica en ser atacada por este individuo --su cuarta víctima-- acude a la comisaría a denunciar los hechos, dos semanas después de ser agredida sexualmente el 25 de febrero. Los agentes le muestran un álbum de sospechosos. Ella señala a E. D. O. Los investigadores creen que este taxista también está detrás de la agresión del 14 de noviembre (tercera víctima). Lo detienen por cuarta vez y avisan al juez de que están ante un «delincuente sexual en serie y muy peligroso». La fiscalía solicita la prisión preventiva. Acaba entrando en la cárcel.

Pocos días después, no obstante, se acuerda de nuevo dejarlo en libertad. Pero esta vez no llega a salir a la calle. Según aclaran dos de los abogados que lo defendieron, se queda en prisión porque justo entonces comienza a cumplir una condena de tres años por tráfico de estupefacientes.

CINCO HEROÍNAS // Las cinco jóvenes que se toparon con el varón colombiano tienen otra cosa en común: todas intentaron detener al violador. Robándole el teléfono. Fotografiando su matrícula. Tomando una imagen de su licencia. Sometiendo su cuerpo a un examen forense de madrugada. O cambiando de opinión y animándose a denunciar que habían sido vejadas. A pesar de que cada una de ellas hizo algo heroico para evitar que hubiera más víctimas, este agresor sexual se cobró, por lo menos, cinco mujeres. Se merecían que la justicia lo hubiera parado antes.