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El llanto de un alcalde por el coronavirus: "se nos mueren los mayores en nuestras manos"

El regidor de Alcalá del Valle (Cádiz) pide ayuda tras detectar 38 positivos en la residencia de ancianos

 

El alcalde de Alcalá del Valle, Rafael Aguilera, en un momento de su comparecencia ante la residencia de mayores afectada por coronavirus. - FACEBOOK

JULIA CAMACHO
23/03/2020

Impotencia y frustración al ver que sus vecinos se mueren por el coronavirus y nadie hace nada por evitarlos. Rafael Aguilera, alcalde de Alcalá del Valle (Cádiz), puso cara este lunes a la desolación de muchos munícipes al comprobar cómo la falta de recursos sanitarios y la descoordinación hace mella en los más débiles. En su caso, en los 38 de los 42 ancianos de la residencia de mayores que han dado positivo, y que debería tener en cuarentena a una plantilla también diezmada por la pandemia pero que, mientras la fiebre permita seguir trabajando, se dejan la piel para atenderles. Se nos mueren los mayores en nuestras manos, y no lo vamos a permitir, brama. El gobierno andaluz, sin embargo, reprocha que genere alarmismo porque se está en permanente contacto con el centro, al tiempo que acusa al regidor de saltarse todo el protocolo e instrucciones del Ministerio de Sanidad al entrar y salir a su antojo de la residencia.

Cansado y al borde del llanto tras largas jornadas de luchar con unas administraciones desbordadas, Aguilera, militante de Izquierda Unida, decidió salir este lunes a la puerta de la residencia Dolores Ibarruri La Pasionaria para narrar su caso y pedir ayuda, enfundado con una bata, mascarilla y guantes. El pueblo, de apenas 5.123 habitantes, contabiliza ya 58 positivos por el Covid-19, la mayoría de ellos en la residencia de mayores. 38 ancianos están contagiados, y también el 60% de la plantilla, 19 personas. No tenemos ya ni cocineros, ni oficiales, ni médicos ni enfermeros, desgrana, reconociendo que, no obstante, algunos de los trabajadores acuden a trabajar con síntomas de estar afectados por el virus y a espera de conocer los resultados de las pruebas.

"Muchos vienen a verlo, pero todos se van"

El suyo es un relato de desesperación, de llamar sin éxito a todas las puertas de las administraciones. El jueves conocieron que tenían tres trabajadores de la plantilla contagiados, por lo que reclamó que se hicieran los test al resto de empleados porque entendíamos que el virus se extendía por el pueblo. "No querían". Ya de madrugada, reclamó poder poner a la plantilla en cuarentena y que las autoridades sanitarias se pusieran al frente de la residencia, cediendo las competencias. El viernes me dijeron que me fuera a casa, que se hacían cargo y que enviaban a una empresa. Nada, lamenta, fue cierto, y han tenido que ser de los propios concejales quienes, sin siquiera equipos de protección, ayuden a cuidar a los ancianos o "poner lavadoras" en jornadas maratonianas de 20 horas. Desde el viernes han venido muchos inspectores, mucha gente, pero todo el mundo se va y nuestros mayores se quedan aquí.

El virus está matando, pero también está matando el sistema, lamenta, explicando a continuación que este mismo domingo uno de los enfermos murió en sus manos porque no llegaba el oxígeno. Cuando tenemos que sacarlos a los hospitales es una odisea lograr ambulancias, cuando tenemos las ambulancias, es una odisea lograr plaza en hospitales, cuando ingresan nos los devuelven a la residencia, reprocha, a las 16 h te dicen que los van a evacuar pero que no saben dónde, a las 17 horas te dicen otra cosa, y a las 18 te dicen otra.

La situación que encuentran quienes logran una plaza en un hospital también es desgarradora, tanto que muchos vecinos prefieren que antes de que se lleven a sus familiares no se sabe dónde se queden aquí y mueran con dignidad. Hay 18 pacientes ingresados. Aguilera recuerda el caso de uno de esos vecinos, enfermo, que salió por su propio pie de la casa y que falleció al día siguiente. Por eso, ha puesto a disposición de la Junta de Andalucía o el Gobierno central distintas instalaciones del pueblo, como la residencia para los hijos de los temporeros o la guardería, para atender a los enfermos y reclama que, si es necesario, se cierre el pueblo y el ejercito monte un hospital de campaña. No podemos estar pordioseando por el oxígeno, mantiene.

El regidor insiste en su llamamiento en un video que ya extiende como la pólvora por las redes sociales. Necesitamos oxígeno, ambulancias y hospitales, no voy a permitir que nuestros mayores se mueran en una residencia, España tiene que conocer esta situación, insiste. Que nos manden ayuda.