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CASOS DE DIFÍCIL DETECCIÓN

La mitad de los niños superdotados sufren acoso en el colegio

El 8% de las agresiones sufridas por estos alumnos son de extrema gravedad. Los padres denuncian que las escuelas solo detectan a una de cada 25 víctimas

 

Un niño superdotado juega con su madre al ajedrez. - FERRAN NADEU

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA
24/06/2017

Son niños que, desde pequeños, destacan en clase por ser los que más preguntan a la maestra, porque hablan con un lenguaje más propio de un adulto o porque terminan antes que nadie las tareas y, encima, las hacen de modo impecable. Los superdotados, los alumnos diagnosticados como alumnos con altas capacidades intelectuales, son un Pepito Grillo incómodo en un aula escolar. "Se aburren y acaban incordiando y, como además destacan del resto del grupo, muchas veces se convierten en el blanco de aquellos mediocres que se entretienen tiranizando a los demás", denuncia Javier Pérez, presidente de la asociación No al Acoso Escolar (NACE), que esta semana ha presentado un informe sobre la incidencia del 'bullying' en estos menores. La mitad de los alumnos superdotados de Catalunya han sufrido alguna vez en su vida una situación de acoso escolar, recoge el estudio.

"No podemos asegurar que los niños con altas capacidades sean el colectivo más castigado por el 'bullying', pero sí tenemos la certeza de que es un colectivo altamente victimizado", explica Josep Soler, autor de este estudio, el primero que se elabora en España específicamente centrado en esta realidad muchas veces oculta en colegios e institutos.

NO DIAGNOSTICADOS
Oculta por desconocida. Si ya es difícil identificar un caso convencional de 'bullying', porque las víctimas, superadas por lo que les está ocurriendo, callan por vergüenza, en el caso de los superdotados se suma el hecho de que son personas que muchas veces no han sido diagnosticadas como tales. "Probablemente muchos de los que están teniendo dificultades en los centros educativos no están siendo atendidos de una forma individualizada, ni tampoco sus familias reciben apoyo de la Administración o de las asociaciones que ayudan al colectivo", indica Soler. Y se encuentran con que no saben qué hacer.

"Solo un 4% de los casos, es decir, uno de cada 25, es detectado por las propias escuelas", señala el autor, que aprovecha para reclamar más formación para los maestros en esta materia. No basta con que se publiquen protocolos y más protocolos, "si luego los profesores no van a saber cómo actuar en el día a día porque no están suficientemente preparados para ello", lamenta Teo Jové, presidente de Fanjac, una fundación que presta apoyo y asesoramiento a niños y jóvenes con altas capacidades.

Porque aunque es cierto que la gran mayoría de las situaciones de acoso que sufren los niños superdotados o talentosos (aquellos que destacan en un área concreta, ya sean las matemáticas, las lenguas o las artes) son de las que los expertos denominan de gravedad moderada, que no llegan a afectar ni a la conducta ni al estado de ánimo de la víctima, también es cierto que "si estas agresiones de baja intensidad se cronifican y se repiten durante mucho tiempo terminan por convertirse en agresiones graves", advierte Soler.

IDEAS SUICIDAS Y AUTOLESIONES
De entre los casos analizados en la elaboración de su estudio, titulado'Bullying y altas capacidades', "entre un 8% y un 9% son casos extremos". "¿Esto que significa? Pues que el niño ha llegado a sufrir lesiones físicas que han motivado una consulta médica; o que debido al miedo, el estrés o la ansiedad causadas por el maltrato no asiste con regularidad a las clases; o que ha manifestado ideas suicidas, que se ha autolesionado o ha sufrido secuelas físicas o psíquicas que requieren tratamiento médico o psicológico", detalla el autor, que es profesor de Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Hay que tener en cuenta, recuerda Soler, que los superdotados son, por lo general, personas con una mayor sensibilidad, "niños híperresponsables, con preocupaciones elevadas y con conductas a veces más rígidas que las de otros chavales, lo que hace que emocionalmente reaccionen de manera aún más acusadaante una situación de acoso", señala el experto.