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LA LUCHA CONTRA EL MACHISMO

El ocaso de la azafata ‘florero’

El sector, en el que reina una especie de ‘omertà’, defiende el trabajo que realizan estas mujeres. El veto de la Fórmula 1 a las ‘paragüeras’ llega cuando otros eventos ya han renunciado a ellas

 

Un grupo de mujeres en el ‘casting’ para ejercer de azafatas en el pasado gran premio de motociclismo de la República Checa. Precisamente las motos mantienen esta figura. - RODEK MICA (AFP)

CRISTINA BUESA
02/02/2018

La Fórmula 1 prescinde de las azafatas. El gran espectáculo del motor cede finalmente y a partir del año próximo eliminará la figura de la mujer florero que durante años ha aguantado el paraguas en el asfalto abrasador, ha hecho el pasillo a los vencedores de la carrera o se ha visto regada por el champán del eufórico automovilista de turno. La F-1 se suma a una retahíla de acontecimientos deportivos que en los últimos tiempos se habían actualizado, como rondas ciclistas u otras competiciones del motor.

Sin embargo, la decisión del circo de la F-1 no es del agrado de todos. Unos la consideran desproporcionada y rechazan los vetos: alegan que la sociedad ha ido evolucionando y con ella los uniformes de las mujeres; esgrimen asimismo la introducción de hombres en esos mismos lugares o directamente la modernización de la figura de la azafata. Otros, por el contrario, exigen la desaparición absoluta de esta imagen en todos los eventos deportivos al considerar que se degrada el sexo femenino y lo cosifica.

En general, las agencias de azafatas rechazan comentar la jugada, en una especie de omertà para protegerse. «La decisión es buena y la entiendo porque todo el mundo está mucho más sensibilizado. Pero discrepo de que se prohíban», razona el senior project manager de la agencia de azafatas Tais, Pau Mascort, que sí se presta a valorar la novedad.

Este portavoz, cuya empresa lleva 30 años en el negocio, asegura que cualquiera que se dedique a este negocio coincidirá en que «es imprescindible evolucionar» y adaptarse a los nuevos tiempos. «Casos como el del torneo Godó son paradigmáticos: se puede llamar la atención igualmente con un uniforme amarillo y no hace falta enseñar pantorrilla», ejemplifica. Mascort se refiere a la sentencia reciente que ha condenado a una agencia y una marca a indemnizar a las azafatas que empleó en la competición de tenis de Barcelona.

El jefe de la agencia Tais defiende que las azafatas estén presentes en eventos deportivos, un punto de vista que comparte la responsable de Drelux People Events, Joana Dreux. «Estoy en contra de que se considere a las mujeres como un objeto pero reclamo respeto para este oficio. Hay chicas con idiomas, formadas, en una tarea muy profesionalizada», indica Dreux, cuya firma está en activo desde 1991.

CRÍTICAS // Agencias como Drelux People Events también se han visto afectadas por los nuevos tiempos. Igual que ha ocurrido ahora con la Fórmula 1, ha habido competiciones como V de V, un campeonato internacional de automovilismo de vehículos modernos e históricos, que han decidido prescindir de las paragüeras, también llamadas paddock o grid girls. «Cuidaban mucho a las chicas: no admitían ni una sola broma ni falta de respeto. Pero han dejado de contratar azafatas por las críticas de las redes», relata.

Las competiciones deportivas son solo uno de los campos en los que se mueven las cosas. Para unos poco y para otros demasiado, pero se mueven. No hace demasiado tiempo no era extraño hallar azafatas semidesnudas en congresos, ferias y promociones. Las presiones han llevado a establecer unas normas mínimas.