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EL MISTERIO DE LA HIBERNACIÓN

El secreto del sueño del lémur

Un estudio analiza por primera vez la genética de primates hibernantes salvajes. Los humanos comparten con ellos los circuitos biológicos del letargo, pero no los activan

 

¿Será posible una hibernación humana? - MONTSERRAT COMESAÑA

MICHELE CATANZARO
04/02/2018

En según que situación, caer en letargo sería lo mejor. Por ejemplo, la hibernación permitiría aguantar una gran hemorragia. O serviría para dejar de comer durante un tiempo, quemar las grasas acumuladas y adelgazar rápidamente.

Desafortunadamente, esta facultad no le ha tocado a los humanos en la rifa de la evolución. Es mala suerte, ya que el está muy repartida entre los mamíferos, incluyendo algunos familiares muy cercanos, los primates.

El primer estudio genético de la hibernación de unos primates salvajes – unos lémures de Madagascar – deja lugar a alguna esperanza. El análisis confirma que los genes que se activan cuando esos mamíferos caen fritos son prácticamente iguales a unos presentes en humanos. Sigue siendo un misterio por qué en los primeros se expresan de esa forma y en los segundos no.

Antes de este trabajo, se había analizado los genes de lémures en cautividad. "Sin embargo, su letargo es muy ligero en esas condiciones, entre otras cosas porque por razones éticas no podemos quitarle la comida: no es su comportamiento natural", explica Sheena Faherty, quien trabajaba en la Universidad de Duke (EEUU) cuando se llevó a cabo el estudio.

UN BOSQUE DE MADAGASCAR 

Por esto, entre abril y septiembre de 2013, Faherty visitó tres veces el bosque de Tsinjoarivo, en Madagascar, para estudiar los lémures enanos de orejas peludas (Cheirogaleus crossleyi) en su entorno natural, antes, durante y después de la hibernación.

"Pusimos trampas con plátanos. Cuando se quedaban atrapados, les hacíamos un chequeo de salud, les poníamos un collar con localización y le sacábamos una biopsia de la grasa de la cola", explica la científica. "Parecen muy monos, pero se enfadan mucho y tienes que llevar gafas espesas para que no te muerdan", añade.

Gracias a los collares, Faherty pudo sacarlos brevemente de los hoyos subterráneos donde se esconden durante el letargo, para hacer una segunda biopsia, y volver a atraparlos y tomar otra muestra después de que se despertaran.

La operación es compleja, algunos lémures fueron víctimas de depredadores y otros no engordaron lo suficiente: de las decenas que viven en el bosque, se sacaron muestras útiles de 4 individuos.

Estas viajaron al Institut de Biologia Evolutiva de Barcelona, donde entonces trabajaba José Luís Villanueva Cañas. "Teníamos material de a animales distintos en tres momentos distintos: de esta manera, pudimos descontar la variabilidad entre individuos y fijarnos en los genes que se expresan en cada fase", explica el investigador.

Los investigadores hallaron centenares de genes que varían su expresión entre una fase y otra, lo que sugiere que tienden a ese comportamiento. No hay grandes diferencias con los que actuaban en cautividad.

MECANISMO UNIVERSAL 

Aún más llamativo es que algunos de ellos aparecen en otros mamíferos hibernantes tan distintos como los esquiroles, los osos o los murciélagos. "Todos los mamíferos están usando los mismos circuitos metabólicos para alcanzar la hibernación", afirma Faherty.

Por ejemplo, en los lémures salvajes hay un gen, el PDK4, que se encarga de hacer que los animales pasen de sacar energía de los carbohidratos a sacarla de la grasa (en concreto, la de la cola en los primates de Madagascar). Este gen hace la misma función también en los otros mamíferos hibernantes que se han estudiado.

Pero lo más desconcertante es que ese gen también está presente en humanos. "En nosotros se activa en situación de restricción calórica o de diabetes, en lugar de hacernos hibernar", explica Matt Andrews, experto en hibernación de la Universidad de Minnesota, no implicado en esta investigación, que considera "un buen trabajo".

"La diferencia no está en los genes, sino en su regulación", afirma. Lo que aún queda en el misterio es por qué en algunos animales los genes se expresan provocando el letargo y en otros no.