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SUSTO EN BARAJAS

Tres pasajeros del avión: "Estábamos tranquilos hasta que alguien ha mirado el móvil"

Los viajeros explican que en la cabina, salvo algunos momentos, todo se vivió con calma

 

Alaa, Clara y Miguel, en el avión. - ALAA ABUITEIWI

M. DÍAZ / ZARAGOZA
04/02/2020

Tres residentes en Zaragoza viajaban este lunes en el vuelo AC837 de Air Canadá que se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia, a las 19.30 horas, en el aeropuerto de Madrid-Barajas tras el reventón de una rueda del tren de aterrizaje, nada más despegar. El incidente llevó a que la aeronave estuviera más de cuatro horas en el aire, para desprenderse de combustible antes de tomar tierra. A pesar de la atención que suscitó durante el día de ayer la suerte del avión, los tres coinciden en que dentro de la cabina se vivió con tranquilidad, salvo por algunos momentos de tensión.

«Estábamos tranquilos hasta que a alguien se le ha ocurrido encender el móvil», explica Clara Bonillo, una de las viajeras con destino a Toronto, en este caso, por motivos de trabajo. Para esta zaragozana, el ambiente se cargó cuando los pasajeros comenzaron a leer en sus teléfonos detalles como que se trataba de un aterrizaje de alto riesgo o que estaban los hospitales preparados. No obstante, destaca: «Lo han pasado peor los de tierra que nosotros».

Muy parecido es el testimonio de Miguel Fontgivell, compañero de Clara en la empresa de arquitectura y software Oboria. «Cuando estábamos despegando, a final de pista, se ha oído un pequeño golpe y al poco rato ha empezado a oler a goma quemada, como la de cualquier coche», relata.

TRANQUILIDAD

«A los 10-20 segundos una mujer ha empezado a decir a la tripulación que había humo en el motor. El piloto ha dejado de ascender, ha dado una vuelta de 360 grados, hemos pasado Madrid bastante bajos, y ahí sí que había intranquilidad, todavía no habían dicho nada desde la tripulación», precisa.

«La gente se ha puesto nerviosa cuando se ha conectado a internet y nos han dicho que iba a venir un caza del ejército a mirar», coincide Fontgivell. «A los 20 minutos del caza, nos ha dicho que la imagen que daba es que estaba en condiciones aceptables y que íbamos a estar otras dos horas dando vueltas y que aterrizaríamos». Así, hasta que llegó el momento de tomar tierra. « Durante el aterrizaje, todo normal. Cuando nos han dicho que íbamos a aterrizar, como no nos han dado ninguna instrucción de emergencia, nos ha tranquilizado», afirma. «Cada uno lo vive de cada manera pero la tónica general era de tranquilidad», resume.

"GRAN TRABAJO DE LOS PILOTOS"

Alaa Abuiteiwi es palestino y residente en Zaragoza, además de compañero de trabajo de Miguel y Clara. También volaba en el avión y, para él, «el equipo y los pilotos lo han gestionado muy bien». «Ha sido nuestro fallo empezar a ver en internet lo que estaba pasando», destaca.

«Han sido como 10 minutos de estrés. La prensa ponía chorradas, un riesgo alto, hospitales preparados… al final, ha sido una situación gestionable y el aterrizaje ha sido bastante suave», concluye sobre este mal rato.

«Ha sido un buen susto. Ha habido una ovación a los pilotos, les hemos aplaudido al final, en el avión, y en la sala de espera», concluye Abuiteiwi sobre la experiencia en la aeronave.