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quinta jornada de los sanfermines

Los ‘victorianos’ dejan huecos en un encierro con protesta de los mozos

Critican que el uso de material antideslizante y el entrenamiento de los mansos desvirtúan el festejo. Un grupo de corredores protagoniza una sentada en contra de la pérdida de emoción de la carrera

 

A la izquierda, el almazorense Sergio Pérez, cerca de dos ‘victorianos’. - EFE / REUTERS

Corredores se sientan en el suelo para protestar por la pérdida de emoción de la carrera, antes de comenzar el quinto encierro de los Sanfermines, ayer. - EFE / REUTERS

PATRICIA RODRÍGUEZ
12/07/2019

En San Fermín puede pasar de todo. Hasta una sentada a modo de protesta a escasos minutos del inicio del quinto encierro, con toros de Victoriano del Río. Un movimiento anticabestros, antideslizante y proemoción convocado a través de internet y que secundaron algunos mozos contados en Mercaderes y Estafeta.

A los mansos, que se mueven con tanta soltura en el recorrido pamplonés como en las redes sociales, les había llegado la convocatoria y en corrales se activó un gabinete de crisis que llevó a algunos titulares al banquillo y al propietario de la ganadería El Uno a salir en su defensa «por cumplir con su cometido».

VACILES A LOS CORREDORES // Sonó el cohete y todo el mundo se puso en pie. Se esperaba otra mañana de manada compacta, otro almuerzo con el lamento de «no hay forma de coger toro» sobre la mesa. Pero el encierro cada día es una historia y ayer victorianos y cabestros vacilaron al respetable. Acción-reacción tras la sentada, pensaron algunos a la postre. Son animales, pensaron otros.

Sea como fuere o por lo que fuere, los mansos encabezaron la torada por la cuesta de Santo Domingo, como suele ser habitual. Conforme la carrera avanzaba metros hacia la casa consistorial, uno de los toros se fue poniendo por delante. La manada se fue estirando por Mercaderes y fue ya en Estafeta cuando dieron opciones a los corredores, a los que habían protestado y a los que no.

Juan Carlos Ferrer, con la camiseta verde de El Polp, se fue al suelo tras tenerlos cerca en una zona que ayer también eligió el almazorense Sergio Pérez; mientras que el ondense Mateo Ferris tocó toro tirando de sangre fría entre el caos. Victorianos y cabestros se fueron disgregando después de pasar Telefónica y accedieron al coso pamplonés en parejas y a metros de distancia.

Cerrado el portón, a los 2 minutos y 50 segundos --tiempo prolongado por dos animales que se resistían a ser enchiquerados-, había un herido por asta, pero también más caras satisfechas de lo habitual. Tantas, quizá, como huecos en carrera. Hoy, con protesta o sin ella, Dios repartirá suerte. Como dice Chapu Apaolaza, de la Fundación Toro de Lidia y un corredor más de la Cuesta --como él mismo se define--: «No hay encierros sin problemas».

PARTE MÉDICO // El corneado en un brazo en el tramo de Telefónica era un joven mallorquín de 27 años, que fue ingresado en el Hospital de Navarra. Además, otros cinco mozos --entre ellos, uno valenciano-- fueron trasladados también al centro con traumatismos y contusiones.