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Sucesos

 

REPORTAJE

El Abú Graib marroquí

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    ANTONIO BAQUEROANTONIO BAQUERO 05/07/2004

    "Es mejor no acercarse. Hay policías de civil que circulan en coches camuflados y que detienen a los curiosos". Así habla Jaled, un vecino de Temara que, aunque crítico con el régimen, prefiere no meterse en problemas. Y es que en esta alegre localidad costera, a 15 kilómetros de Rabat, los vecinos cambian de expresión cuando se les pregunta por el centro de detención que la policía secreta marroquí, la temida DST (siglas en francés de Dirección de Vigilancia del Territorio), tiene a las afueras.

    "Ese centro es el Abú Graib de Marruecos", se atreve a comentar Jaled. No le falta razón. Desde mediados del 2002, y sobre todo a raíz de los atentados de mayo del 2003 en Casablanca, las catacumbas de la sede de la DST en Temara son una cámara de tortura secreta al margen de la ley. Allí, las fuerzas de seguridad interrogan a los sospechosos de pertenecer a las corrientes salafistas. La mayoría de los detenidos pasan allí entre una semana y varios meses, antes de volver a una cárcel para ser juzgados.

    La situación ha alcanzado cotas tan alarmantes que ha llevado a Amnistía Internacional (AI) a publicar un informe especial sobre la tortura en Marruecos, centrándose en ese centro de detención. En su informe, AI denuncia el "aumento espectacular de casos de tortura". Según los testimonios recogidos por AI, "varias decenas de personas han denunciado haber sido torturadas en Temara." Además, por tratarse de un centro de detención secreto, las personas recluidas no constan en ningún registro. De hecho, algunos de los presos han pasado hasta seis meses en Temara sin que su familia supiera nada y sin abogado.

    La detención en Temara es un auténtico descenso a los infiernos. Según testimonios recogidos por AI, los presos son desnudados, colgados boca abajo del techo y golpeados con puños, garrotes de madera y reglas de hierro. A otros se les aplican descargas eléctricas. Varios de los detenidos declararon que sus torturadores les introdujeron por el ano una botella de vidrio y les amenazaron con ser violados.

    En Temara, los torturadores explotan también el terror psicológico. Muchos son los arrestados que relataron a AI como esos agentes les amenazaron con que, si no confesaban, iban a detener a sus esposas o hermanas para violarlas.

    Reclusos aislados

    AI denuncia que todos los reclusos en ese centro están en celdas aisladas, sin ver a otros detenidos ni poder salir al aire libre. La tortura, el aislamiento y el terror han dejado profundas secuelas en ellos. "Cuando lo volví a ver, estaba tan disminuido que me costó reconocerle", explica la madre de Mohamed Chadli, un albañil que pasó 17 días en Temara.

    La difusión del informe ha causado un escándalo político en Marruecos. Tanto es así que en el último Consejo de Ministros se abordó el asunto. El primer ministro, Dris Yetú, anunció que el Ejecutivo estudiará el contenido del informe y se comprometió a tomar las medidas necesarias.