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Sucesos

 

CRIMEN MACHISTA

Asesinada una mujer en Súria

Un hombre de 82 años apuñala a su esposa y luego intenta suicidarse

 

BARCELONA
08/02/2017

Vivía en Súria (Barcelona), tenía 79 años, se llamaba Carmen y era madre de cuatro hijos. Ayer, su marido, de 82 años, le clavó un cuchillo mientras dormía y después intentó suicidarse.

La hija más mayor de Carmen no entendía por qué sus padres no respondían al teléfono ni abrían la puerta de casa. Cuando --usando su llave-- entró en el domicilio, se encontró a su madre sin vida, recostada en la cama junto a su padre. Él tenía un cuchillo clavado en el abdomen. Estaba malherido. Una ambulancia se llegó al hombre, que ha sido operado de urgencias.

Los Mossos d’Esquadra abrieron una investigación para aclarar qué había ocurrido. Aunque la policía científica seguía buscando restos biológicos en la casa, existen pocas dudas acerca de lo que ha pasado: Pablo, el marido, acuchilló a Carmen y después intentó quitarse la vida con la misma arma utilizada.

El juzgado de violencia sobre la mujer de Manresa se ha hecho cargo de la investigación. Fuentes judiciales subrayan que Carmen no había presentado ninguna denuncia por malos tratos contra su marido. Este tampoco tiene antecedentes penales de ningún tipo. La ausencia de denuncias en estos casos dificulta la tarea de protección de las mujeres por parte de la policía.

MADRE Y AMA DE CASA // En el vecindario de Joncarets de Súria, la mayoría de los residentes son casi ancianos. Muchos comparten un origen andaluz y un pasado en la mina de potasa del pueblo. Carmen y Pablo, según recuerda José, el vecino de la casa contigua, compraron la suya cuando les tocó la lotería. Antes habían vivido en el barrio de Salipota. Pablo trabajaba en la mina y Carmen «crió a sus cuatro hijos», elogia José.

Ana, Josefa y Jesús, vecinos de Joncarets, tienen la sensación de que siempre han vivido junto a Carmen y Pablo. De ella dicen que era una persona «encantadora». De él que jamás hubieran imaginado que fuera capaz de hacer «algo así». Explican que siempre paseaban juntos, que ella necesitaba bastón por una lesión en la rodilla que nunca mejoraba, y que él tenía un huerto en el que pasaba horas desde que se jubiló de la mina. «Los sábados iban a la compra los dos», y ese día se dejaban ver por el pueblo. Entre semana paseaban por el barrio.