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EL DUEÑO ESTUDIA SOLICITAR AUTORIZACIÓN JUDICIAL PARA VISITARLOS

Los canes investigados por el ataque mortal de la Vall no son reinsertables

El propietario de los animales tiene prohibido acercarse a las instalaciones. La agresividad que manifiestan ofrece pocas posibilidades de rehabilitación

 

Uno de los perros investigados en las instalaciones en las que permanece en cuarentana junto al resto de canes. - MEDITERRÁNEO

MÒNICA MIRA
22/01/2018

Los perros que presuntamente participaron en el ataque de un vecino de la Vall d’Uixó el pasado 1 de enero provocándole la muerte son «irrecuperables», según aseguró a Mediterráneo la profesional encargada de su supervisión en las instalaciones en las que permanecen en cuarentana.

La agresividad que han manifestado la mayoría de los once animales retirados del refugio La Lobera, en la Vall d’Uixó, en especial la de cuatro de ellos, ofrece pocas esperanzas de rehabilitación «y para el resto, tendríamos que ver cuál es su evolución».

Los profesionales que les atienden están trabajando para lograr el indulto de una hembra, que no comparte el comportamiento de sus congéneres. Las posibilidades de adopción del resto, aunque se demostrara que son inocentes, son muy bajas. En cuanto a los más agresivos, cuando un perro ataca con esa violencia a una persona, «su recuperación no es posible», aseguran, y a la larga la única salida es el sacrificio.

PRUEBAS CIENTÍFICAS

La responsable de las instalaciones en las que, por orden judicial, los canes permanecen recluidos, ratifica que «ya se les han hecho todas las pruebas» necesarias para esclarecer su participación en los hechos, aunque los resultados de los análisis de ADN en saliva y pelo, así como las pruebas de rabia, forman parte de una investigación que dirige la Guardia Civil, de la que no han trascendido por el momento los detalles. Hasta que sea así, todos deberán seguir aislados, al ser considerados «las pruebas» de un posible delito, una circunstancia que podría alargarse meses o incluso años.

Entre las restricciones que rodean a su tratamiento destaca la prohibición de acceso al que se considera su propietario, Gregorio Bermejo, que de hecho «desconoce dónde están los perros». Según ha podido saber este periódico, el afectado estaría dispuesto incluso a reclamar ante los tribunales el que considera su derecho a verlos. Personas próximas al caso detallan que Bermejo podría «no ser consciente» de la gravedad de los hechos en los que está implicado, al tiempo que matizan que «la situación le ha sobrepasado, pero ha colaborado cuando ha hecho falta».

Parece poco probable que, aunque los testigos hablaron del ataque de unos cuatro perros, Bermejo tenga alguna posibilidad de recuperar al resto. Todo dependerá de lo que determine el juez. Hasta que alguien decida cuál es su destino, los responsables de las instalaciones en las que están recluidos aseguran que están «en perfectas condiciones», gracias a un mantenimiento de cuyo coste íntegro se está haciendo cargo «desde el primer día el Ayuntamiento de la Vall d’Uixó».

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