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Sucesos

 

REPORTAJE ROPA INTERIOR usureros

Laparra quería una amante sumisa

El expresidente del CD Castellón iba a casarse con su novia este mes, pero pagó por hechizar a otra. La pitonisa asegura a la revista ‘Interviú’ que el empresario la amenazó con partirle las piernas

 

YOLANDA TENA SOLA-VERA
29/05/2013

La boda estaba prevista para este mes de mayo. José Laparra, expresidente del CD Castellón, se iba a casar con Lola, una chica de Castellón, su novia. Pero al tiempo que preparaba su enlace, el empresario conoció a Sandra, que trabaja como secretaria en la tabaquera Phillip Morris, en el mismo edificio de Valencia donde él tiene las oficinas. Estos y otros detalles han trascendido ahora después de que la revista Interviú haya publicado un extenso reportaje sobre la noticia que dio Mediterráneo.

“Nos contó que Lola se había enterado de su relación con Sandra y recurrió a nosotros”, explica una colaboradora de la pitonisa Lucía Martín a Interviú. Según su versión, Laparra recurrió a ella para recuperar no a su novia, sino a la secretaria de la que estaba perdidamente enamorado.

Laparra contactó con ella a través de Carmen Felicidad, otra vidente --que también fue detenida junto a Laparra--, a la que acudía para que le leyera las manos. En Valencia pactaron el precio del conjuro: 145.000 euros por el “amarre” y 15.000 por el “enganche”.

El empresario pagó en efectivo. “Laparra se negó a darnos su DNI para la factura. Factura que está en manos del abogado para demostrar que no existía intención de delito fiscal”, aseguran los allegados de la vidente a Interviú.

El ritual amoroso consistía en poner unas flores en agua durante 40 días y lavarse con ella. Después, tenía que coger tierra de un cementerio y frotársela por el cuerpo. Además, entregó a la pitonisa una fotografía en la que aparecía con Sandra y le dio “una prenda de ropa interior de ella”.

DOMINACIÓN // Lo que el empresario pretendía era “ver a Sandra sumisa y que él pudiese dominarla a todos los niveles”, desvelan estas personas. La vidente Lucía Martín presumía en sus anuncias de devolver el dinero si no funcionaba su hechizo. Fue entonces cuando Laparra, al ver que a los 40 días no surtía efecto, reclamó los 160.000 euros entregados.

El empresario llamó a Lucía Martín en varias ocasiones para reclamarle lo abonado y le dijo que “el dinero no era suyo, sino que se lo habían prestado unos usureros y lo tenía que devolver con intereses”. Así, las mismas fuentes indicaron a Interviú que amenazó a la pitonisa con expresiones como: “Tú no sabes quién soy yo... Por un puñado de euros puedo hacer que cualquier extranjero os parta las piernas u os deje en silla de ruedas”. Tras estas advertencias, se presentó en la casa de la adivina, donde fue detenido con otras cuatro personas. H