+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Mediterráneo:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

sentencia de la audiencia provincial

A prisión por vender ‘chalets fantasma’ a vecinos de Burriana

El tribunal condena al falso constructor a devolver los casi 900.000 € que estafó

 

Manuel Segarra (i), sentado en el banquillo de los acusados durante el juicio celebrado contra él este mes. - GABRIEL UTIEL

NÚRIA B. BIGNÉ
31/01/2018

Condenado por un delito continuado de estafa agravada. Manuel Segarra Castro, vecino de Burriana y de 42 años, ha sido sentenciado a cinco años y medio de prisión por vender chalets fantasma a casi una treintena de personas, a las que estafó cerca de 900.000 euros. Así lo considera probado el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en una sentencia a la que ha tenido acceso Mediterráneo.

Asimismo, los jueces le imponen una multa de 2.790 euros y lo condenan a que devuelva a los perjudicados el dinero que se apropió entre el 2005 y el 2006.

El procesado, a pesar de no tener el menor derecho sobre unos terrenos del PAI Novenes de Calatrava, decidió hacerse pasar por el propietario de la parcela e iniciar la venta de futuras casas adosadas de alto standing (con cinco habitaciones, tres baños con hidromasaje, domótica y jardín).

Para llevar a cabo su plan, según consideran demostrado los magistrados, mandó elaborar un plano con la distribución interior de las viviendas y él mismo encargó panfletos publicitarios para atraer a compradores, así como impresos de reserva y documentos de compraventa con expresión del equipamiento y las calidades del inmueble.

Con la finalidad de dar una mayor apariencia de seriedad, se acercó a dos inmobiliarias de Burriana para pedir que expusieran en sus locales la publicidad, propuesta que sus responsables aceptaron, cobrando asimismo una elevada comisión si lograban la venta de algún chalet. Por ello, deben abonar parte de la responsabilidad civil del caso.

La estafa afectó a un total de 27 personas, que perdieron sus ahorros e hipotecaron las propiedades de sus familiares, como ellos mismos relataron en el juicio.

El ya condenado, que había ejercido como albañil durante años, quiso lucrarse, según confirma la sentencia, del negocio inmobiliario sin tener formación ni solares en propiedad para hacerlo y a sabiendas de que no iba a construir esas casas.

«Puede que cometiera un error, ¿qué quiere que le diga? Pero en Burriana esto era una práctica habitual», se excusó durante su interrogatorio Manuel Segarra a preguntas de la Fiscalía.