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Sucesos

 

LA VILAVELLA juicio en la audiencia provincial

La violada en la Vilavella dice que el agresor la drogó con burundanga

La afectada explicó que el enjuiciado le dio un porro cuyos efectos anularon su voluntad. El acusado afirma que la relación sexual fue consentida tras fumar ambos marihuana

 

El acusado, José Vicente, ayer, durante el juicio por violación. - MANOLO NEBOT

YOLANDA TENA SOLA-VERA
19/03/2014

Violada repetidamente tras fumar la peligrosa droga que anula la voluntad: la burundanga. Ayer quedó visto para sentencia el juicio contra un vecino de la Vilavella, José Vicente R.N., apodado El sopa, acusado de violar a una mujer casada tras darle un porro en una noche de fiesta. El fiscal pide nueve años de cárcel.

La víctima explicó en la sala de la Sección Primera de la Audiencia de Castellón que el 19 de noviembre del 2011 había salido a cenar con una amiga del pueblo y que, tras beber cubatas, se encontraron en un pub de la Vilavella con el acusado. La mujer indicó que lo conocía porque solía suministrarle a ella y a su marido marihuana, por lo que para ella era una persona de confianza.

La afectada aseguró que fue ella la que le sugirió a él que si salía a fumar un porro que la avisara para “darle unas caladas”. Y afirmó: “Él iba con un amigo, Esteban. Nos subimos en un coche y nos fuimos a un camino de naranjos. En el coche, ellos tomaron cocaína y a mí me dieron un porro, que ya lo llevaban preparado. Creo que le puso burundanga porque me empecé a encontrar muy mal y mi cuerpo se quedó inerte. Hizo conmigo lo que quiso”.

Por su parte, el acusado explicó que la relación sexual fue en todo momento “consentida”.

En el juicio prestó su testimonio el marido de la víctima: “Mi mujer, de la que estoy en proceso de divorcio, tuvo que ir a un psicólogo. Fue allí donde me enteré de lo que le habían hecho. Un día el acusado vino a mi bar y le agredí porque lo negaba todo y me aseguró que mi mujer no podía acordarse de nada. Creo que dijo eso porque él la drogó con burundanga. Nos hemos tenido que ir del pueblo. Lo denunciamos a la Guardia Civil para evitar que esto mismo se lo haga a niñas de 20 años que, por ser jóvenes, se callan y no denuncian”. H