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atentados y acciones terroristas en cadena

ETA deja también su sello sangriento en Castellón

En 1985, el empresario Clement Perret caía asesinado por los etarras

 

VICENTE CORNELLES
09/04/2017

El sello de la banda terrorista de ETA se dejó sentir también en Castellón. La primera acción de los criminales en la provincia fue en el año 1979. Actuó por partida doble en el club de golf del Pinar de la capital de la Plana y en Peñíscola. El domingo 1 de julio, un artefacto con dos kilos de goma 2 hacía explosión en el exterior del vestuario de señoras de las instalaciones del club de golf, causando daños materiales. Horas después, ya el lunes, otra explosión despertó a los vecinos de Peñíscola. La bomba estaba enterrada en la arena y destrozó la oficina de turismo.

En 1985, el 16 de agosto, dos individuos a cara descubierta entran en el restaurante del Aeroclub de Castellón y matan a tiros al empresario francés Clement Perret. La policía encontró 19 casquillos de bala parabellum de 9 milímetros. No hubo ninguna duda de que el atentado mortal había sido perpetrado por los etarras. A Perret, que tenía 46 años entonces y era natural de la localidad francesa de Aix en Provence, se le relacionó con el GAL. Miguel Palanques, camarero de 19 años, resultó herido en el mismo atentado. El hermano de Perret, Gilbert, estaba también en el local y resultó ileso. Actualmente es vicepresidente de la Asociación de Afectados por el Terrorismo en Castellón, entidad que impulsó la gran escultura realizada por Ripollés en homenaje a las víctimas de la violencia instalada en la carretera de Almassora, aunque actualmente solo presenta una parte de la misma, ya que una fuerte racha de viento la derribó casi en su totalidad en 2010 y, posteriormente fue repuesta aunque solo en parte.

Fue el atentado más sangriento de la organización terrorista en la provincia.

Pero hubo otros más, que también conmocionaron a una sociedad que mostró su repulsa por todos estos actos. También en agosto de 1986, una bomba con seis kilos de goma 2 destroza el restaurante Arrantzale del paseo Buenavista del Grao, que era propiedad de la sociedad Inturcas S.A., integrada por empresarios de Castellón y del País Vasco. Fue a la 1.15 de la madrugada del jueves, 1 de agosto, y, de manera indirecta, causó la muerte del vecino de la misma finca Eduardo Guinesa, de 62 años, a consecuencia de un infarto.

Atentado también en los apartamentos Tres Carabelas de la avenida Ferrandis Salvador de Benicàssim, el lunes 13 de junio de 1988. Fueron únicamente destrozos. Los terroristas volvieron a aparecer el miércoles 24 de julio de 1996 con otra bomba en la N-234, en dirección a Teruel y en municipio de Jérica.

En el 2007 aparece en les Coves de Vinromà un vehículo que había sido abandonado por el etarra Cheroki con el que había secuestrado a un empresario y su familia en el departamento francés de las Landas. Un coche con explosivos que iban destinadas a estallar en el litoral castellonense. La Guardia Civil fue la encargada de detonar las cargas explosivas. Fue el último sello de los terroristas en Castellón.