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La masacre del 11-M Gestos de solidaridad

Hospitales atestados y a media asta

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ANTONIO M. YAGÜEANTONIO M. YAGÜE 12/03/2004

Los hospitales de Madrid, hoy con sus banderas izadas a media asta, vivieron ayer su jornada más laboriosa, intensa y dramática. El personal sanitario, sin cambios de turno y con voluntarios que reforzaron las plantillas, respondió de manera coordinada y eficaz y trató de apaciguar con tranquilizantes y cariño, a los familiares de las víctimas.

La Comunidad de Madrid sacó a la calle un total de 110 vehículos especializados en atención sanitaria, 100 ambulancias, 25 UVIs móviles, 10 vehículos de intervención rápida y otras tantas unidades de atención domiciliaria. Además, movilizó a todos sus servicios de salud mental para prestar atención psicológica a heridos y familiares.

Traslados con mantas

Los servicios sanitarios improvisaron un hospital de campaña en el polideportivo de Daoíz y Velarde, a apenas 50 metros de donde hizo explosión el Cercanías que se dirigía a Atocha. Allí se trasladaron un amasijo de restos humanos y un total de 250 personas fueron atendidas en las primeras horas de la tragedia. "Los trasladamos con mantas, con restos del tren, con puertas, con lo que pudimos", contó un miembro del Samur.

Sobre las 10.10 de la mañana el hospital de campaña fue desalojado por la policía. Se había localizado un objeto sospechoso y se procedió a una explosión controlada.

Ayuda psicológica

"Llegan temiéndose lo peor, muy desorientados, tratamos de darles calor humano, pedirles datos de sus familiares", declaró la psicóloga Pilar Morales, en el salón de actos del hospital 12 de octubre, donde más de un centenar de personas esperaban noticias de sus allegados. "Estamos haciendo todo lo que podemos", comentó en urgencias Manuel Paz, especialista en medicina externa. Este centro y el Gregorio Marañón, acogieron unos 300 heridos además de los más graves. Entre ellos figuran dos mujeres embarazadas que presentan serios problemas respiratorios.

Al hospital Clínico fueron llevados un total de 67 heridos. Algunos clamaban de dolor en las camillas; otros llegaban inconscientes con quemaduras, fracturas y otras lesiones.

Colas de donantes

"En 30 años de profesión he visto muchas cosas, pero nunca, nunca lo de hoy. No puedo darle crédito", declaró un cirujano con experiencia en heridas de guerra del hospital militar Gómez Ulla, al que fueron heridos con graves lesiones.

Un total de 45 heridos fueron ingresados en el hospital de la Paz. Entre ellos una mujer embarazada que falleció a primeras horas de la tarde.

"Esto es lo más horrible que hemos visto en nuestras vidas", aseguraron Miriam y Rocío, dos enfermeras que acudieron a reforzar los servicios del hospital Ramón y Cajal. En este centro fueron ingresadas 20 personas. El personal sanitario y numerosos pacientes y familiares realizaron una manifestación espontánea silenciosa. El capellán, también médico del centro, rezó un padrenuestro por las víctimas.

Miles de personas formaron largas colas a las 9 de la mañana para donar su sangre en los 4 lugares de Madrid donde se instalaron unidades móviles. La gerente del Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid, Lidia Blanco, pidió a las 13 horas a los donantes que dejasen de acudir porque las necesidades estaban cubiertas y que se reserven para hoy y mañana.

"Otros no saben más que destruir vidas. Nos hemos acercado para que nuestra sangre sirva para algo", comentaron Jesús Alonso y su madre María, en la unidad instalada en la Plaza de Castilla.