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el aumento es muy inferior a los años previos a la recesión

La población en Castellón solo crece en la costa

El grueso de los pueblos del interior sigue perdiendo vecinos, desmintiendo que haya un éxodo por la crisis . La provincia se estanca y gana 220 habitantes en el último año gracias al ‘tirón’ de los municipios del litoral

 

ELENA AGUILAR
03/01/2013

La población de Castellón se estanca. Después de fuertes crecimientos, la provincia solo suma 220 habitantes en un año, según las cifras del Padrón Municipal publicadas ayer por el INE y que, a 1 de enero del 2012 (los datos siempre son a año vencido) eleva a 604.564 los residentes en los 135 municipios, un ligerísimo incremento con respecto a los 604.344 del 2011. Estas cifras llegan en una coyuntura nacional en la que la población española se para en los 47,2 millones de habitantes, aunque la Comunitat Valenciana es la que más crece, con 6.321 residentes más que en el 2011.

Pero, aunque el cómputo global refleja que el número de habitantes sigue aumentando, lo cierto es que más del 70% de los municipios de Castellón siguen perdiendo habitantes: los más pequeños (los que apenas alcanzan los 500 vecinos) continúan contabilizando menos residentes, mientras que el crecimiento se debe única y exclusivamente a las localidades con más de 10.000 habitantes. Y no a todas, aunque las que más crecen sí se concentran en la zona del litoral.

Aín, Albocàsser, Ayódar, Cervera, Xert... son solo algunos de los pueblos del interior donde la pérdida de habitantes es un hecho que se repite año tras año. Mueren más vecinos de los que nacen y los números también demuestran que, salvo excepciones, la crisis no ha provocado un retorno masivo hacia los pueblos.

BENICÀSSIM CRECE MÁS // Los pequeños se hacen más pequeños y las localidades con más número de habitantes siguen creciendo. Es cierto que no lo hacen al mismo ritmo que en los años previos a la crisis, pero Castellón, Almassora, Benicarló o Burriana han conseguido cerrar el año con una cifra positiva en el padrón. La capital, por citar un ejemplo, ha ganado 90 habitantes, mientras que Almassora suma 192, Benicarló 124, Vila-real, 189 y Benicàssim (el municipio de la provincia que más vecinos gana) otros 229.

En el otro lado de la balanza se colocan Onda y l’Alcora. El primero ha perdido 133 residentes en doce meses, mientras que l’Alcora cuenta con 10.821 habitantes, 31 menos que hace un año. Orpesa es la única excepción en toda la costa provincial y cierra el año con 9.898 residentes, 190 menos.

En el estancamiento de la población tiene que ver, y mucho, la inmigración. En los últimos meses la entrada de foráneos a la provincia cayó en 863 y lo hizo por primera vez en 15 años. H