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REPORTAJE

"Sentimos una gran tristeza"

Voluntarios como Indira Badia preparan todos los días los bocadillos para los bomberos y militares. Algunos vecinos insisten en la necesidad de crear planes locales de incendios y más pistas forestales

 

Ana Lecha y Juan Luis Arribas hablan con los bomberos. Arriba, Raquel Ruiz y Tonica Robles. Abajo vecinos de Tales miran el incendio. - NADAL ESCRIG / PACO POYATO

Ana Lecha y Juan Luis Arribas hablan con los bomberos. Arriba, Raquel Ruiz y Tonica Robles. Abajo vecinos de Tales miran el incendio. - NADAL ESCRIG / PACO POYATO

NADAL ESCRIG
28/07/2016

Ana Lecha y Juan Luis Arribas trabajan en la Mancomunidad Espadán-Mijares, que tiene su sede en la avenida Castelló de Tales, justo enfrente de donde hasta la mañana de ayer miércoles se veía el humo y en algunos momentos el fuego del incendio. “Aunque solo pasamos unas horas por la mañana aquí, la incertidumbre por la evolución ha sido grande y hemos visto todos los días a mucha gente observándolo. También desde aquí estábamos pendientes de todo lo que ocurría y cómo afectaba a Tales o si podía llegar a Alcudia de Veo o Aín, municipios de la Mancomunidad”, señala Ana.

Arribas es ingeniero forestal, coordinador del proyecto de limpieza y señalización de sendas dentro del plan de competitividad turística del Espadán-Mijares. Como técnico especialista, ayer intercambió impresiones con los bomberos forestales procedentes de Pedralba, en la Serranía de Valencia. “Son fundamentales los planes locales y comarcales contra incendios y la administración autonómica debe trabajar urgentemente para redactarlos y ponerlos en marcha”, indica el técnico de la Mancomunidad.

“Algo que deben tener muy en cuenta esos planes son una buena red de pistas forestales, aptas para prevención y para extinción cuando por desgracia llega el caso”, añade José Luis Arribas. “En nuestros trabajos de limpieza y señalización de sendas, hemos tenido verdadera dificultad para acceder a las mismas y el trayecto se ha tenido que realizar casi siempre andando, con la maquinaria cargada en el hombro”, concluye el ingeniero forestal.

FALDA MONTÍ // Inquietud e incertidumbre son también las palabras más pronunciadas por Raquel Ruiz y Tonica Robles, vecinas de la urbanización Falda Montí de Tales. Desde el lunes por la tarde estuvieron pendientes por si tenían que ser desalojadas, ya que, de haber continuado el fuerte viento, las llamas hubieran podido llegar hasta sus casas. “El hecho de que hay permanentemente aquí un retén de bomberos voluntarios de Onda y brigadistas forestales nos da cierta tranquilidad”, comenta Raquel, pero han “visto con gran tristeza cómo se pierde una parte de este patrimonio natural”. “Ni siquiera por la noche nos molesta el ruido que producen las autobombas cargándose de agua en la boca de riegos junto a mi casa, porque sabemos que es imprescindible para los trabajos de extinción”, subraya Tonica.

BOCADILLOS // En Artana, Indira Badia es una de las voluntarias que prepara bocadillos a los bomberos y militares. “Siempre estamos de guardia y les damos ánimos para hacerles agradable el gran esfuerzo”, indica la joven, quien asegura que muchos llegan con lágrimas en los ojos. H