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INTRODUCCIÓN DE LOS avances tecnológicos

La Policía Local suma un dron para evitar vertidos y robos en el campo

La prevención de incendios forestales y vigilancia del tráfico están entre las tareas del nuevo aparato. Un oficial y un agente realizan un curso específico para poder controlar la aeronave de 6.050 euros

 

Diversos cuerpos de emergencias y seguridad ya utilizan los drones. - MÓNICA MIRA

BERNABÉ SANGÜESA
18/08/2019

Un nuevo agente custodiará las calles de Vila-real desde el aire, se trata de una aeronave pilotada por control remoto, más conocida como dron, que ha adquirido el Ayuntamiento para la Policía Local, con el objetivo de facilitar las labores del cuerpo aprovechando las últimas tecnologías.

Con este aparato, el consistorio pretende mejorar la vigilancia en momentos y lugares puntuales. La supervisión del tráfico, la prevención de incendios, el control de vertidos ilegales --tanto en las zonas urbanas como en las rurales-- o la búsqueda de personas perdidas son algunas de las tareas en que se centrará.

En este momento, un oficial y un agente están realizando un curso específico para obtener el carnet de piloto de estos aparatos. En la actualidad, los futuros responsables de su manejo llevan a cabo prácticas en el aeródromo de Castellón a expensas de acabar la instrucción.

Al respecto, la concejala de Seguridad Ciudadana, Silvia Gómez, asegura a Mediterráneo que en un periodo «breve» de aproximadamente un mes, este servicio se pondrá en funcionamiento; y comenta que «estas aeronaves hacen mucha falta, porque recuerdo que vimos unas actuaciones en una playa en un curso de policía y advertimos la importancia de contar con uno de ellos».

Esta iniciativa cuenta con un presupuesto de 1.500 euros destinados al aprendizaje de los policías y un total de 6.050 euros dedicados a la compra del dron.

problemática y requisitos/ La proliferación de aficionados a estos dispositivos voladores, supone un grave problema de seguridad aérea para muchos aeropuertos, pero también para la seguridad de las ciudades, de sus habitantes y de su intimidad.

Por este motivo, cualquier nave debe llevar obligatoriamente una placa de identificación ignífuga y visible con sus datos y los del fabricante. A pesar de que Vila-real no cuenta con unas directrices específicas, la normativa indica que los aficionados no podrán volar en entornos urbanos con un dron de más de 250 gramos, ni a menos de ocho kilómetros de un aeropuerto, a más de 120 metros de altura o en condiciones climatológicas adversas. Sí podrán hacerlo en un espacio aéreo no controlado, sin afectar a personas, bienes o naturaleza.

En este sentido, Gómez recuerda que «si algún particular quiere volar debe pedir un permiso especial y, en caso contrario, se le puede imponer una sanción».