El domingo 24 de abril del 2005, sobre las 23.00 y tras 17 horas ininterrumpidas de fiesta, se puso punto final a la historia de un after que es historia de la noche de Castellón. Solo tres días antes había llegado la orden de cierre y había que decir adiós, pese a que semana tras semana llenaba su pista.

El planeta Kal-kat. Así llamaban sus incondicionales a este mítico local, cuya historia comienza en la calle Campoamor de Castelló. Allí el empresario de la noche Alfredo Felip –ya fallecido—regentaba, entre otros establecimientos, un pub que se llamaba Kal-kat.

Interior del pub Kal-kat, en la calle Campoamor de Castelló. Mediterráneo

A finales de 1996 decide abrir una discoteca con el mismo nombre en el polígono Pullman. Pero no triunfa entre la juventud de la capital, que se inclina por otras opciones. Es entonces cuando surge la idea de adoptar un modelo que ha triunfado en València: abrir cuando las demás discotecas cierran. Y es un éxito desde el primer momento.

Los comienzos

“Se nos ocurrió un poco a todos”, explica Alfonso Cavero, dj de la discoteca durante su primera etapa y que, precisamente, estuvo presente en esa sesión inaugural del after. “Pinché desde las 0.00 hasta las 15.00 horas porque el otro dj que tenía que estar se puso enfermo; casi me muero”.

Poco a poco, la dirección del local fue afinando el horario en función de la asistencia de público y determinaron que lo mejor era abrir a las 6.00, “sin una hora de cierre fija”, ya que dependía de cómo de llena estuviera la pista. Lo habitual es que estuviera abierto hasta las 14.00 o las 15.00, aunque en ocasiones se podía alargar.

Una noche del año 2003 en Kal-kat. Mediterraneo

Su clientela no solo se nutría de jóvenes que querían alargar el fin de semana; también los había que se acostaban pronto el sábado y madrugaban para disfrutar de la fiesta. “No necesariamente todo el mundo llevaba toda la noche sin dormir. Los que llegaban por la mañana aportaban un ambiente muy fresco y muy sano; yo lo hice mucho”, detalla Cavero.

El éxito

De 1999 a 2001, el éxito de Kal-kat es apabullante. Su mezcla de house, trance y techno atraía cada fin de semana a cientos de personas, y era una estampa habitual ver los domingos por la mañana, mientras muchos iban a desayunar o a comprar el periódico, una larga cola en la puerta del local. Y no venían solo de Castelló o de la provincia: la sala tenía público fijo de Tarragona, València, Teruel…

Una multitud espera para entrar en Kal-kat. Facebook (Kal Kat Dance Club)

“Lo que nos diferenciaba era que teníamos un sonido propio y el ambiente que se generaba. Utilizábamos mucho las expresiones espíritu Kal-kat, planeta Kal-kat. Puede sonar raro o un poco tonto, pero es que eso solo lo puede entender el que estuvo allí”, explica Toni Rico, uno de los dj más conocidos de la sala y que aún a día de hoy, junto a Santi DJ, organiza tres fiestas anuales en las que pinchan la música que se ponía entonces. La que sigue es una de las canciones de la época favoritas de Rico.

El cierre

El local, como muchos otros a lo largo de todo el territorio de la Comunitat, funcionaba en una especie de limbo legal. La administración aún no se había dedicado a regular a fondo este tipo de establecimientos ni su actividad. Pero empezó a hacerlo, y eso fue la condena para la discoteca.

Comenzaron a llegar las sanciones, que en principio eran asumibles por la rentabilidad obtenida; pero llegó un momento en el que había tantas acumuladas que no hubo manera de hacer frente a ellas. Después, la orden de cierre, que significó el fin. En este vídeo, un emocionado Alfredo Felip coge el micrófono del dj para protestar contra esta decisión en la última sesión del after.

Segunda etapa

No fue el punto final para Kal-kat, que reabrió en diciembre del 2006, pero esta vez con horario de discoteca normal. “Era un público nuevo, más joven, y desde el primer día volvimos a llenar. El primer año y medio fue un exitazo”, detalla Rico.

La competencia de otros locales y, en general, la crisis del formato de gran discoteca hizo que en marzo del 2011 cerrara sus puertas definitivamente.

Aspecto que luce en la actualidad la fachada de la discoteca. Mediterráneo

Hoy el local permanece cerrado, sin uso, pero todavía conserva el cartel que recuerda a muchos castellonenses muy buenos ratos de su juventud.