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El Día de las Paellas de Benicàssim visto por dos visitantes de China

Cada vez más extranjeros se suman a una fiesta declarada de interés turístico autonómico que aspira a lograr el reconocimiento nacional e internacional

Vídeo: El Día de las Paellas de Benicàssim visto por dos visitantes de China

Eva Bellido

La fiesta de las paellas de Benicàssim ha vuelto a demostrar su capacidad para cruzar fronteras. Entre los miles de asistentes que llenan las calles se encuentran Teresa Ren y Candy Zhang, dos mujeres procedentes de China que viven la jornada como una auténtica inmersión en la cultura gastronómica y festiva local.

Para Teresa Ren, natural de la ciudad china de Ningbo, es la primera vez que asiste al Día de las Paellas. Llega animada por las recomendaciones de amigos y compañeros de trabajo, algunos de ellos vinculados a la localidad, y con la curiosidad de conocer de primera mano una celebración de la que había oído hablar mucho. Sabe que es un día especial, pero no imagina encontrarse con un ambiente tan multitudinario ni con tantas paellas cocinándose a la vez en plena calle.

"La paella en China siempre es de marisco"

La paella no le resulta desconocida. Teresa la descubrió mientras estudiaba español en China, donde sus profesores se la presentaron como uno de los platos más representativos de España. Allí la probó en varias ocasiones, siempre en su versión más internacional. En Benicàssim, sin embargo, se ha llevado una de las grandes sorpresas del día. En China, la paella es siempre de marisco; aquí descubre que la receta más tradicional se elabora con carne.

Más allá del sabor, lo que más le ha llamado la atención es el proceso de elaboración. Ha observado cómo se cocinan las paellas en distintos puntos del recorrido, se ha fijado en los ingredientes, en la cantidad de agua y en los colores finales del arroz.

La celebración le recuerda a festivales gastronómicos que se organizan en China, donde se cierran calles y se ofrecen platos de distintas regiones del país.

Las visitantes chinas, junto a sus anfitriones, en la Fiesta de las Paellas de Benicàssim.

Las visitantes chinas, junto a sus anfitriones, en la Fiesta de las Paellas de Benicàssim. / Eva Bellido

Intercambio cultural

A su juicio, este tipo de eventos tienen un gran potencial para atraer turismo internacional y favorecer el intercambio cultural.

A su lado está Candy Zhang, también originaria de Ningbo, que ya ha vivido el Día de las Paellas con anterioridad. Su primera experiencia, hace dos años, fue muy distinta. El mal tiempo obligó entonces a resguardarse en una vivienda particular y redujo la celebración a un ambiente casi familiar. Esta vez, sin embargo, el buen tiempo y la masiva participación marcan un contraste total.

La cantidad de gente es lo que más impresiona a Candy. Durante la mañana se cruza con turistas italianos, belgas y de otros países europeos que han viajado expresamente para asistir a la fiesta, una imagen que, en su opinión, demuestra hasta qué punto la celebración ha ganado proyección más allá del ámbito local.

Ambas coinciden en el papel clave de las redes sociales. A lo largo del día graban vídeos y toman fotografías que editarán a su regreso a China para mostrarlas a amigos y familiares, casi como una pequeña película. Su intención es enseñar cómo se vive esta tradición y despertar la curiosidad por una cultura y una gastronomía todavía poco conocidas en su entorno.

Su relación con Benicàssim está vinculada al ámbito profesional, a través de colaboraciones con empresas de la provincia, lo que les permite conocer de cerca la vida local y participar en celebraciones como esta. Una experiencia que no dudan en recomendar y que, sin pretenderlo, convierte al Día de las Paellas en una historia viajera entre Ningbo y el Mediterráneo, con arroz, carne y muchas ganas de contarla.

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