Hay en la pintura de Saura una línea de trabajo explícita e intensa que tiene que ver con la relectura de la historia del arte y, muy especialmente, con la obra de dos pintores españoles: Goya y Velázquez.

El retrato titulado Edith se adscribe a la serie de telas de homenaje a este último artista, a esas figuras –típicamente velazquianes– suspendidas sobre un espacio vacío que parecen sobresalir del cuadro e invadir el territorio visual y físico del espectador. Saura utiliza aquí su habitual paleta cromática de tonos grises y negros, aunque incorpora, dándole un singular protagonismo, una interesante variedad de blancos, que no solo sirven para matizar la expresión del rostro del personaje, sino también para crear una cinematográfica atmósfera de pulcritud y vacuidad, sobre la cual se recorta la figura retratada. Valentín Roma.