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El Periódico Mediterráneo

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Aniversario

Cien años del nacimiento de Blake Edwards: sus 10 películas clave

Celebramos el centenario del director de 'La pantera rosa' con una selección de sus 10 títulos más reconocidos

Una imagen de 'Desayuno con diamantes'.

'Desayuno con diamantes' (1961)

Basada en el libro homónimo de Truman Capote, esta historia sobre la relación entre una intrigante joven de la alta sociedad neoyorquina y un joven recién mudado a su edificio proporcionó a Edwards su primer éxito internacional, y logró que, a lo largo de las décadas posteriores, millones de hogares decoraran la pared del salón con el rostro de Audrey Hepburn, su enjoyado cuello y una larga boquilla en la boca.

'Chantaje contra una mujer' (1962)

Una de las mejores películas de Edwards, y de las mejores intrigas ‘noir’ que existen. Su secuencia inicial -en la que un hombre misterioso de voz asmática coacciona a una mujer para que robe un banco- es absolutamente memorable, y varios de sus elementos narrativos -la ciudad de San Francisco, los protocolos investigativos, el interés en la psicología del criminal- la convierten en predecesora de ‘Harry el sucio’ (1971) y ‘Zodiac’ (2007).

'Días de vino y rosas' (1962)

Lee Remick y Jack Lemmon, en 'Días de vino y rosas', de Blake Edwards.

La otra película seria -es una forma de hablar- que integra este top 10 es, entre todas las de Edwards, la que más se adentra en los rincones oscuros de la naturaleza humana. Desgarrador retrato de una joven pareja -encarnada por Jack Lemmon y Lee Remick- que lucha por superar alcoholismo y, cuando Edwards la rodó, tanto él como Lemmon sufrían esa misma adicción. En realidad, la bebida es una presencia constante en su filmografía. 

'La pantera rosa' (1963)

Dio origen a una de las sagas más longevas de la historia de Hollywood y, entre las nueve películas protagonizadas por el Inspector Clouseau -ocho de ellas dirigidas por Edwards-, probablemente sea la única que se toma la molestia de retratar personajes que guardan cierto parecido con seres humanos reales. A excepción de ‘El nuevo caso del Inspector Clouseau’ (1964), todo el resto de entregas de la saga son perezosas caricaturas.

'La carrera del siglo' (1965)

Jack Lemmon, Claudia Cardinale y Tony Curtis, en 'La carrera del siglo', de Blake Edwards.

Algo así como un ‘cartoon’ de acción real -William Hanna y Joseph Barbera se inspiraron posteriormente en ella para crear la serie animada ‘Los autos locos’-, esta aparatosa comedia sobre un alocado duelo automovilístico fue el primer homenaje explícito de Edwards a Laurel y Hardy. Más tarde dirigió ‘El gran enredo’ (1986), inspirada en uno de los cortometrajes más conocidos del dúo, ‘La caja de música’ (1932).

'El guateque' (1968)

Inicialmente concebida como una película sin diálogos, la mayor parte de su metraje transcurre en una lujosa vivienda donde tiene lugar la celebración del título, y adonde un ingenuo actor indio llega para sembrar accidentalmente el caos. Edwards la dirigió para exponer la artificialidad de Hollywood, y funciona como un escaparate perfecto tanto de su talento a la hora de coreografiar ‘gags’ como del genio cómico de Peter Sellers.

'Darling Lili' (1970)

Tal vez su película más incomprendida. Centrada en la relación entre Julie Andrews -en la piel de una espía alemana de la Primera Guerra Mundial que se hace pasar por estrella del ‘music-hall’- y Rock Hudson -en la de un piloto que no sabe si enamorarse de ella o delatarla-, mezcla romance, ‘slapstick’, suspense y números musicales. Costó 24 millones de dólares, el doble de lo que solían costar las películas más caras de la época.

'10, la mujer perfecta' (1979)

Dudley Moore y Bo Derek, en '10, la mujer perfecta', de Blake Edwards.

Reflexión sobre los falaces ideales de la perfección y la estupidez masculina protagonizada por un compositor (Dudley Moore) que, durante unas vacaciones, sufre el azote de la crisis de la mediana edad en cuanto se cruza en su camino una voluptuosa joven. Gracias a la película, Bo Derek se convirtió en un icono sexual absoluto y su peinado, las trenzas jamaicanas, hizo la vida imposible a peluqueros de todo el mundo.

'S.O.B. Sois honrados bandidos' (1981)

Justo después de que Hollywood lo rehabilitara tras el éxito de ‘10, la mujer perfecta’, Edwards no dudó en responderle con esta versión cinematográfica de un corte de manga, una incendiaria sátira sobre la industria del cine -protagonizada por un director que decide reconvertir su último largometraje, un fracaso comercial, en una película erótica- inspirada en las batallas que el él mismo había mantenido con los grandes estudios.

'¿Víctor o Victoria?' (1982)

James Gardner y Julie Andrews, en 'Victor o Victoria', de Blake Edwards.

Inspirada en una comedia musical alemana de 1933, esta farsa sobre una cantante en la miseria que se hace pasar por un conde polaco -que a su vez finge ser una mujer cuando sube a escena- fue el último gran éxito de su carrera. Le proporcionó la única nominación al Oscar de su carrera , en la categoría de Mejor Guion. Asimismo, gracias el compositor Henry Mancini -colaborador de Edwards durante décadas- ganó su cuarta estatuilla.

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