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El Periódico Mediterráneo

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'FERIA DE MAESTROS' EN LA MAGDALENA

Juan Ortega, el torero que Castellón espera

El diestro trianero, que ha revalorizado el toreo clásico y elegante, cerrará el ciclo con Morante y Manzanares

Vertical, elegante, armonioso, natural, reunido...

Toda la afición habla y no para de Juan Ortega. Un impacto. Ha irrumpido en el toreo con fuerza y está llamado a ser una de las grandes figuras. La pandemia le ha servido para sacar cabeza de un ostracismo en el que solo arrojaba luz Las Ventas, una plaza que siempre confió en el torero del sevillano y que le dio aliento para no decaer en los tiempos difíciles. Y de pronto llegó una tarde en Linares, otra en Jaén, un mano a mano con Morante en Córdoba… El público recuperó la ilusión por volver a los toros atraídos por el arte de Juan Ortega, que desempolvó el clasicismo que parecía perdido. El toreo cargado de naturalidad, cosido, despacio, con el hilo de la pureza. Hacer fácil lo difícil, he ahí el secreto de sus muñecas. ¿Qué hay en este Juan Ortega que ha devuelto el brillo a la mirada de los aficionados?

El sevillano no ha hecho más que torear como siempre se hizo, con la elegancia de la verticalidad espolvoreada con toques de improvisaciones del toreo más sevillano. Arte en estado puro. Es una de las alegrías de la próxima Feria de la Magdalena. Forma parte de uno de los grandes carteles del abono, con Morante y Manzanares. Toda una explosión de sentimientos. Se avecina el No hay billetes. Ortega estará este año al lado de las figuras, en una temporada de consolidación clave para su futuro. «Cuando llegas al patio de cuadrillas y ves a El Juli, Manzanares, Morante… te invade una satisfacción grande estar al lado de esos genios con los que siempre has soñado desde niño. Estar en las ferias, en esos carteles y con una plaza llena..., el ambiente es distinto, cambia la sensibilidad. Es un placer», explica Ortega. Sublime Juan Ortega sublimó el toreo a la verónica en un duelo con Morante en Sevilla. El de Triana se atrevió a hablarle de tú a tú al de La Puebla del Río, rey del toreo con el capote. Y a la sensible afición sevillana se le erizó la piel.

Es uno de los que mejor interpreta las suertes de capa. ARJONA

«Torear con el capote y a dos manos con la muleta es lo más difícil que hay en el toreo. Para que haya reunión, armonía y transmita lo que estás haciendo, tiene que torear todo el cuerpo, a compás, que todo fluya. El capote siempre me ha llenado mucho. Un lance a la verónica encierra todo el toreo. La colocación, la reunión, dar el pecho… por eso, cuando aprendes de verdad a ejecutar un lance, esa es la raíz del toreo. Así es como me he preocupado en alimentar el lance a la verónica». No oculta que se alimenta de diestros que tienen un embroque extraordinario con el capote como Curro Puya, Antonio Ordóñez, Rafael de Paula… «Han tenido algo especial. Yo no quiero torear como ellos porque sería una copia, pero sí sueño con alcanzar ese instante».

Asegura que su maestro, Pepe Luis Vargas, le ha enseñado a desgranar el toreo más profundo de diestros antiguos, que es donde está la esencia de la Tauromaquia. La afición de Castellón ya espera con entusiasmo a este nuevo valor del toreo. Lo podrá ver el domingo 27 de marzo, junto a Morante y Manzanares. El mejor día para disfrutar del toreo más sentido. Hay una cita con el arte. Un cartel que solo está al alcance de las grandes ferias.

Vínculos con la provincia

Aunque se presenta en Castellón, no es un desconocido en esta tierra. ¿Por qué? Por sus vínculos con la ganadería familiar de Jacinto Ortega, de Jaén, tan solicitada para los festejos de bous al carrer. De hecho, este hierro ha acabado en manos de los hermanos Carnicer, de l’Alcora. Y es que l’Alcora ha tenido una afición muy partidaria de Jacinto Ortega y, cada vez que acudían a un tentadero, allí estaba Juan Ortega toreando en la finca. No solo l’Alcora, también otras poblaciones como Moncofa, que han visto crecer al joven Ortega en cada viaje a comprar toros para sus calles. Al dedillo conoce Juan estos pueblos, igual que La Llosa, donde sus antepasados guardaban en el ganado a mitad de trashumancia entre las provincias de Jaén y Guadalajara.

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