La Ruleta de la Suerte es uno de los concursos con más historia dentro de la televisión española. Antena 3 apostó por este formato para levantar su mediodía y parece que la estrategia le salió bien. No hay que olvidar que el concurso llegó incluso a sustituir a Los Simpsons, una de las series más míticas del principal canal de Atresmedia que acabó relegado a Neox, una de sus apuestas en cuanto se lanzó la Televisión Digital Terrestre (TDT).

En este programa se combina la destreza de los concursantes con un público entregado y un presentador que también ha conseguido conquistar al público. Además si algo ha conseguido atraer a la audiencia es que se trata de un concurso del que cualquiera puede participar desde casa intentando adivinar los paneles.

El presentador del espacio, Jorge Fernández, se ha caracterizado tradicionalmente por adoptar un perfil público bajo, pero lo cierto es que las últimas semanas ha pasado a la primera plana de actualidad contra su voluntad. En primer lugar, su figura se vio envuelta en un evento de dudosa reputación sobre criptomonedas. El presentador, que tenía que ser el embajador de la polémica gala, renunció finalmente al mismo. 

El acto, que fue vigilado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) porque, al parecer, habría "chiringuitos implicados", contó con la participación de miles de asistentes, pero no con la de Jorge Fernández, que esta semana se ha vuelto a ver envuelto en otra controversia, esta vez a cuenta de la despedida de Federer y Nadal.

La imagen de dos de los mejores tenistas de la historia llorando mientras se cogían en la mano fue aprovechada por Alberto Garzón, ministro de Consumo, para escribir el siguiente mensaje: “Este momento de dos deportistas varones de éxito, con millones de fans en todo el mundo, contribuye a combatir los estereotipos más tóxicos de la masculinidad. Estos gestos públicos son símbolos enormemente poderosos”.

No le sentó bien el alegato a Jorge Fernández, que contestó esto al ministro: “Estos símbolos han existido, existen y existirán siempre en el mundo del deporte, que veo que TAMPOCO conoce. Todos los que nos hemos dedicado a hacer deporte nos hemos abrazado, querido y llorado en muchos momentos. Politizar e incluso sexualizar este momento es patético”.

Posteriormente el presentador ha pedido disculpas por el tuit de esta forma: “Soy consciente de que he generado polémica y crispación. Eso no va conmigo y no me gusta nada. Pido perdón a todas las personas ofendidas. Pero esto nunca ha ido de izquierdas o derechas, creedme. Iba de deporte y política. Nada más. De verdad que siento todo el mal rollo creado”.