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El Periódico Mediterráneo

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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal | Todo aquel verdor de TV-3, hoy se ha esfumado

Jordi González.

Dos programas nuevos se ubican en la parrilla del fin de semana de TV-3. El ‘Tot son problemes’ del viernes, se lo pueden ahorrar. No es que sea malo, inconveniente o desagradable; es que no es nada. Res. A mí me parece que lo han colocado únicamente para que la productora Mediapro siga facturando a su ritmo habitual.

Del programa ‘Col·lapse’ del sábado, presentado, conducido y producido por Ricard Ustrell a través de su empresa La Manchester (la misma que también produce todos los días ‘Planta baixa’), hay que señalar que la tabla de salvación de este debut fue Jordi González. La primera parte, una larga disertación coral sobre el ‘colapso’ mundial con tanta guerra, escasez de recursos y cambio climático, concitó más sopor que interés. Al menos en mi barrio. La llegada de Jordi González fue un toque mucho más gratificante. Sobre todo cuando le pasaron imágenes de aquel programa que hacía en 1997 en TV-3, ‘Les 1.000 i una’, y llamaba a la Juani la propietaria del acreditado santuario del porno, la sala Bagdad, para que le mandase sus ‘show girls’. ¡Ahh! Animaban una barbaridad. Todo aquel picante verdor de finales del siglo pasado hoy en la actual TV-3 se ha esfumado. Jordi recordó aquellos años en ‘la seva’ de manera elegante: dijo que los añoraba, que fue muy feliz. Según mi canario flauta Papitu, que está informado, aquella TV-3 tenía a Jordi con contratos basurilla, de dos o tres semanas, renovables o no, en plan muy precario. Pero estoy con Jordi: pelillos a la mar, que en materia televisiva cualquier tiempo pasado fue fantástico. Hasta dijo que quería volver a Sant Joan Despí, a hacer un programa con Marta Torné. ¡Ah! Para que su idea cuaje tendrá que hacer algún gesto, eso sí, de cara a la tribu que maneja la programación y la pasta del actual tinglado. Alguna declaración pública de fervor comulgante sería un detalle bien recibido y muy apreciado. Es un aval que no falla.

No sé por qué Ustrell hizo la entrevista adoptando la escenografía típica de los ‘late shows’ norteamericanos, tan antiguos, tan copiados. He visto que tiene un gabinete en el plató, con butacones, y decorado con una jirafa de porexpán. Es un lugar más original. De este programa celebro sus incrustaciones musicales, pero la temática necesita más nervio y garra. Hay que interesar al personal, y al mismo tiempo agitarle. Ánimo.

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