'The Boys (temporada 5)': es el principio del fin para una sátira que ha acabado siendo documental
Nuestros antihéroes se proponen en esta entrega final acabar de una vez con los súpers y, sobre todo, el cada vez más temible Patriota, convertido en líder de un estado fascista

Jensen Ackles (Soldier Boy) y Antony Starr (Patriota) en la temporada final de 'The Boys' / Prime Video
Juan Manuel Freire
'The Boys (temporada 5)'
Creador: Eric Kripke
Dirección: Phil Sgriccia
Reparto: Karl Urban, Jack Quaid, Antony Starr, Erin Moriarty
País: Estados Unidos
Duración: 60 min. (8 episodios; dos vistos para reseña)
Año: 2026
Género: Acción superheroica
Estreno: 8 de marzo de 2026 (Prime Video)
★★★
'The Boys' empieza a terminarse en el momento apropiado. Cinco temporadas es la cantidad mágica, una duración ideal para desarrollar arcos largos, pero no caer del todo en la hipertrofia. Extender la serie algo más allá habría significado contribuir definitivamente a la saturación de contenidos superheroicos que se pretendía denunciar. Por otro lado, su sátira ya más que declarada del trumpismo se demuestra obsoleta día a día: nada de lo que diga el líder fascista Patriota (Antony Starr) puede chocar a quien lea las noticias.
Esta quinta temporada arranca con Estados Unidos convertido en un estado, si cabe, aún más opresivo y tiránico, donde los disidentes son separados de sus familias para ser conducidos a campos de detención. (Irónicamente, esas voces contrarias suenan, sobre todo, en los lugares donde se bebe más leche vegetal). Annie (Erin Moriarty) y la Rebelión hacen lo que pueden, como mostrar el vídeo del vuelo 37, un momento especialmente bajo para Patriota, en las pantallas de una Junta Anual de Accionistas del diabólico conglomerado Vought International.
Pero dicho logro queda diluido por una campaña de desinformación general gestionada por Sabia (Susan Heyward), nueva CEO de Vought. La anterior, Ashley (Colby Minifie), también es ahora súper y trabaja en el ala este como nueva vicepresidenta. Está casada con el Padre Oh (Daveed Diggs), un súper clérigo que abandera el militarismo religioso y que apoya la decisión de su esposa de poner fin a los programas de Diversidad, Equidad e Inclusión. Esto ha dejado de ser comedia negra imposible para convertirse en documental.
Tras haberse inyectado el famoso Compuesto V para combatir su tumor cerebral, Carnicero (Karl Urban) está más desatado y se siente con más energía que nunca. En el primer episodio de la temporada, tras hacer una pequeña visita al padre que lo maltrató (John Noble), forma equipo con Annie y Kimiko (Karen Fukuhara), que ahora habla por los codos, para salvar de una ejecución anunciada a Frenchie (Tomer Capone), Leche Materna (Laz Alonso) y Hughie (Jack Quaid), aparentes objetivos de un Patriota en realidad más interesado en acabar con los rescatadores.
A esa misión de liberación sigue, en el segundo episodio, una de secuestro: el Dr. Sameer Shah (Omid Abtahi) ha desarrollado una versión del virus matasúpers que los chicos quieren testear en cierto miembro de los Teenage Kix, es decir, algo así como los Jóvenes Titanes de este universo, entre los que aparece Maitreyi Ramakrishnan ('Yo nunca') como la divertidamente gótica Countess Crow. Por su parte, Patriota nos trae de vuelta, sacándolo de su criogenización, al infefable Soldier Boy (Jensen Ackles), algo así como un psicótico Soldado de Invierno.
El 'showrunner' Eric Kripke sirve en este arranque otra remesa, una penúltima ración generosa, de todo lo que hemos aprendido a esperar. Escatología creativa, cuerpos que explotan, acción mutante diversa. Alternancias entre baja y alta cultura, entre chistes de semen volcánico y referencias al teólogo y pastor antinazi Martin Niemöller. Algún giro de guion, como el desasosegante final del primer episodio, aún puede sorprender, pero por lo demás estamos ante una (efectiva) vuelta sobre los mismos pasos. Es la hora de decir adiós.
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