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El Periódico Mediterráneo

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TÓMATELO EN SERIE

'Queer as folk (2022)': la versión más inclusiva de un clásico rompedor

Starzplay estrena este domingo una nueva versión, la más inclusiva y abierta, del drama gay de los noventa de Russell T Davies

Devin Way (Brodie) y Johnny Sibilly (Noah) en 'Queer as folk'. STARZPLAY

Un par de décadas antes de 'Years and years' e 'It's a sin', el guionista británico Russell T. Davies ya había sacudido el medio televisivo con 'Queer as folk', un (por entonces) raro caso de serie en la que los gays eran protagonistas de su propio relato y su sexualidad se abordaba con toda la franqueza del mundo. Por supuesto, el remake estadounidense no tardó en llegar: se estrenó en Showtime solo un año después, a finales de 2000, y entre sus propios hitos estaba esa boda lésbica entre dos personajes principales, Lindsay (Thea Gill) y Melanie (Michelle Clunie), en la conservadora Pittsburgh, para más señas. 

Ahora (el domingo, día 31, en Starzplay) llega una segunda 'Queer as folk' estadounidense, una revisión necesariamente ajustada a estos tiempos de reconocimiento y aprendizaje de la amplitud del espectro 'queer'. Del mismo modo que 'L: Generación Q' abría el mundo de 'L' a identidades sexuales y etnias inéditas o tratadas superficialmente en los viejos episodios, esta nueva 'Queer as folk' no podía ir solo sobre gays blancos cisgénero, como el (a pesar de todo) clásico de Davies. El dramatis personae propuesto por Stephen Dunn ('Closet monster') no puede ser más diverso y heterogéneo, lo que permite explorar implicaciones de raza o discapacidad raramente tocadas por ficciones de vocación 'mainstream'. Los discriminados y desfavorecidos son aquí las estrellas.

Fiel a la marca 'Queer as folk', el primer minuto incluye ya una desatada escena de sexo, pero una teñida de anticlimático racismo benevolente: el pasivo grita cosas como "¡castiga mi culo blanco!" y resulta llevar en la espalda un tatuaje de Black Lives Matter, algo que descoloca por completo al birracial Brodie (Devin Way), algo así como el fanfarrón Stuart de esta serie. Brodie sale corriendo como Daniel Kaaluya de casa de sus suegros en 'Déjame salir'. Recién vuelto a Nueva Orleans tras dejar la carrera de medicina, se ha dado de bruces con una forma inquietante de aceptación y apoyo. 

El paisaje humano 

No hay versión de esta serie sin curioso triángulo amoroso. En esta lo sirven el citado Brodie, su ex (por poco tiempo) Noah (Johnny Sibilly, el chico del agua en 'Hacks') y un adolescente no binario, Mingus (Fin Argus, lejos de la película Disney 'Clouds'), objeto del rimming que recibía Charlie Hunnam en un controvertido momento del original. Esta práctica sexual todavía tiene aires de tabú: se pudo comprobar con el estreno del cuarto episodio de 'The White Lotus', cuya escena final de beso negro entre Armond (Murray Bartlett) y Dillon (Lukas Gage, estrella invitada de esta 'Queer as folk') causó cierta algarabía.

Completan el paisaje humano la profesora trans Ruthie (Jesse James Keitel, de 'Big sky'), colada por la persona no binaria Shar (CG), ésta embarazada de gemelos gracias al esperma donado por Brodie, u hombres gays con diversas formas de discapacidad como Julian (Ryan O'Connell, de 'Special'), hermano con parálisis cerebral de Brodie, y Marvin (Eric Graise), sin piernas ni tiempo para muchas tonterías. 

No puede subestimarse, por otro lado, la presencia de Kim Cattrall (antigua Samantha en 'Sexo en Nueva York') como Brenda, la abrasiva madre de Brodie y Julian. En una entrevista con 'Variety' el pasado abril, Cattrall ya avisó que aquí tenía su primera escena de amor no binaria, lo que invita a pensar que su personaje seguirá un camino parecido al de Miranda (Cynthia Nixon) en 'And just like that…', metida en una amistad 'queer' que acababa en otra cosa. Casualidades de la vida. 

Traumas los justos

Todos estos y algunos otros personajes están enlazados (pero con suerte, no definidos para siempre) por una tragedia con ecos del tiroteo en el club Pulse de Orlando de 2016, en el que perdieron la vida 49 personas y resultaron heridas otras 53. Dunn quiso contar con supervivientes de aquel terrible suceso para dar forma a la trama. Pero el guionista y su coshowrunner Jaclyn Davis ('Dear white people') tampoco se centran en exceso en la violencia ni el trauma: esto es, ante todo, una celebración de la vida, de la vibrante comunidad LGTBIQ+ de Nueva Orleans y de su resiliencia frente al terrorismo homófobo.

¿Hacía falta otra versión de 'Queer as folk'? Siempre han hecho y harán falta series fuera de la heteronormatividad, pero esta ha llegado, además, en un momento de salvaje arrinconamiento a la diversidad en Estados Unidos. Desde hace un mes está en vigor en Florida la ley 'no digas gay o trans', según la cual los maestros tienen prohibido hablar sobre orientación sexual y cuestiones de género a alumnos de primaria. Por suerte, estos algún día crecerán y podrán recuperar el tiempo perdido viendo 'Queer as folk'. O, antes, la maravilla adolescente 'Heartstopper'.

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