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SERIE

'Un secreto real': el rey sueco que amó a un estafador

La miniserie sueca de cuatro episodios, que Filmin estrena este martes, relata el 'asunto Haijby' como una frágil historia de amor

Staffan Göthe (Gustavo V) y Sverrir Gudnason (Kurt Haijby) en ’Un secreto real’. Archivo

Según a quien escuches hablar, la relación entre el rey Gustavo V de Suecia y el restaurador Kurt Haijby fue un ardid del segundo para enriquecerse ilícitamente o una historia de ardor e incluso amor. La miniserie de cuatro episodios 'Un secreto real' (Filmin, martes, día 27) la presenta más como lo segundo, aunque sus autores parecen saber, sea como sea, que dos ideas en apariencia contrarias pueden ser verdad a la vez. Esa cierta ambigüedad invita a seguir mirando, a tratar de discernir cómo y por qué logró colarse Haijby en el corazón del monarca. 

Según los datos de la serie, en 1932 ese antiguo estafador (Sverrir Gudnason, el Borg de 'Borg/McEnroe') pidió audiencia privada con el rey (Staffan Göthe) para pedirle que intercediera a su favor y pudiera vender alcohol en su restaurante, algo que le había negado el gobernador Nothin (Reyne Brynolfsson) por sus antecedentes criminales. No era la primera vez que Kurt se veía cara a cara con Gustavo: le vendió una flor de mayo siendo boy scout. 

Ahora ya no era un niño y llamó la atención del rey, quien le pidió que volviera esa noche. Fue el primero de muchos encuentros, según la serie no solo sexuales, sino realmente amorosos. La esposa de Kurt, Anna (Sanna Krepper, de la saga 'Millennium' sueca), acaba descubriendo esta agenda secreta y pide el divorcio alegando adulterio y sin miedo a mencionar al rey como tercera parte. Al gobernador le parece mala idea: mejor alegar "diferencias irreconciliables y ruptura irremediable del vínculo matrimonial". A cambio se llevaría quince mil coronas. 

Odisea de maltrato

Al comienzo del drama encontramos a Haijby en un momento delicado, a punto de ser juzgado por extorsión. Hay un momento en que trata, en vano, de defenderse diciendo: "Sabe que la Constitución de nuestro país establece claramente que tenemos el deber de honrar y amar al rey. Y no hay nadie que haya honrado y amado al rey como yo". Cuando dice "amado", parece decir "amado" de verdad. 

Gudnason hace creíble la atracción de su personaje por el septuagenario monarca. Que disfrute de los lujosos regalos y pagos en efectivo no quita que, además, disfrute de esa inesperada intimidad compartida. La ternura de su mirada revela a un hombre vulnerable, en gran medida víctima de su tiempo, por el que resulta inevitable preocuparse cuando es sucesivamente arrastrado al exilio a la Alemania nazi, la cárcel, el manicomio y, finalmente, uno de los juicios más dudosos de la historia de Suecia.

Todo ha cambiado para mejor

La directora Lisa James Larsson tiene experiencia tanto en el drama histórico (firmó episodios de 'Victoria') como la fantasía histórica (ese delirio de romanos llamado 'Britannia', con orgías druidas y calamares gigantes). Aunque sus detalles íntimos puedan ser pura elucubración, 'Un secreto real' está marcada por una realidad palmaria: la actividad homosexual no fue legal en Suecia hasta 1944. Después de que el lord chambelán (Bengt Braskered, guionista de la serie, además) se aproxime al rey para recordarle que su aventura está "prohibida por la ley", Gustavo le espeta: "En esta época, sí que lo está. Y en este país". Para añadir un poco después: "Soy el monarca de un triste pueblo bárbaro del norte helado".

Por suerte, todo ha cambiado bastante desde entonces: en octubre del año pasado, a dos meses del estreno original de 'Un secreto real', el Mariscal del Reino de Suecia confirmaba que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es un obstáculo para el trono.

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