Miguel Delibes ya dejó claro que el señor Cayo era difícil de convencer. Aquellos jóvenes revolucionarios, reconvertidos a políticos en la transición, fueron incapaces, a pesar de sus soflamas, de incorporar a su causa a un hombre que se enteró de la muerte del Caudillo un mes después. Con el voto a sus siglas no se encontraron, todo lo contrario, fue tal la desesperación de los candidatos que al final creyeron que estaban en un error. Quien en realidad tenía las cosas claras era el señor Cayo, un hombre que vivía en una aldea deshabitada, en compañía de una sorda, sin contacto con el exterior.

Ya ha comenzado la lucha por el voto, unos con más y otros con menos fortuna, aunque todo indica que todo seguirá igual en la Comunidad Valenciana y en la mayoría de municipios de Castellón. A los del PP sólo tienen que esperar a que pasen los días, hay gestión hecha y programa. Los del PSOE, lo que mejor que les puede pasar es no hacer nada y hablar menos.

Un tal Joan Ignasi Pla, "charlatán de feria", como dicen algunos, primero dice que le encanta la crem de las gaiatas, con el lógico ridículo y sonrojo de los Subías, Puig, etc. Ahora, la segunda es que dice que Canal 9, con el dinero de los castellonenses --socios del Villarreal, Castellón, Playas, Povet, Azuliber, por citar algunos--, debe darle al Valencia 5.000 millones de pesetas para la promoción de toda la Comunidad.

Cayo diría que la mejor forma de promocionar Benafigos es que tenga un equipo de Primera División. Pero no, todo lo contrario, hay que gastarle la pasta en el Valencia y a los demás que les den. La segunda metida de pata en Castellón.