l domingo por la mañana es un día para dormir hasta que las sábanas aguanten. La noche del sábado fue larga. Como mucho, la peña aguarda para irse a la playa. ¡Ay!, es día de elecciones. Hay que ir a votar. Bueno, mejor por la tarde, cuando volvamos de la arena. ¿Y si no llegamos a tiempo?

Ésta es la reflexión de gran parte de los 22.000 nuevos votantes que el domingo se incorporan al censo en la provincia de Castellón. ¿Están motivados para votar? ¿Van a participar en estas elecciones? ¿A quién votarán? Son incógnitas que cada partido maneja a su aire.

En el PSPV-PSOE, Esquerra Unida y el Bloc se frotan las manos porque dicen que esos votos son suyos. Miran las manifestaciones contra la guerra y suman cabezas de jóvenes. En el PP comentan en voz baja que los jóvenes, al final de la historia, son a la vez trabajadores, ciudadanos que también han disfrutado de la bonanza de los últimos años. Todos quieren tener un Ibiza.

La clave, pues, está en el deseo de participar de los jóvenes. Hay muchos que quieren estrenarse en las urnas, les hace ilusión. Pero también otros están decepcionados de la política. No le ven punta a esto de ir a votar. "¿Para qué?", dicen. "Siempre mandan los mismos, aunque sean de diferentes partidos". No es problema de ellos. Es de la sociedad que no les motiva para que participen. Hagamos un esfuerzo.