La Policía Nacional de Castellón se congratulaba ayer por la detención en Nules de 28 personas de nacionalidad rumana, los cuales estaban trabajando en una cooperativa de la localidad con los permisos de trabajo y residencia falsos. Un golpe perfecto a la inmigración ilegal. Todos ellos habían pagado previamente 100 euros para disponer de unos papeles que les permitieran trabajar en la recolección de los cítricos. Documentación aparentemente perfecta para unas personas necesitadas.

Quede claro, en primer lugar, que la empresa Nulexport tiene a todos estos trabajadores dados de alta en la Seguridad Social, hecho que les exonera de responsabilidad alguna, pues los papeles aportados por los detenidos parecían oficiales.

Sin embargo, como las propias fuerzas de seguridad reconocieron, falta por apresar a la parte más importante de esta trama: los espabilados que han proporcionado los permisos a estos collidors procedentes del Este. Por eso, al margen de que hay que exigir que la justicia actúe en todos sus extremos con los detenidos, mucho más deseable será desmontar el negocio a los falsificadores que han salido impunes de esta actuación policial.