El histórico triunfo deportivo del equipo español de la Copa Davis frente a Estados Unidos confirma finalmente a España como una de las grandes potencias mundiales en este deporte. Es importante señalar que este sueño se debe mucho más a la ilusión de los aficionados que a las ayudas oficiales al tenis.

El triunfo logrado en Sevilla, la juventud de nuestros tenistas de élite y los centenares de miles de practicantes de este deporte deberían ser razones más que suficientes para que el Gobierno lanzara una ofensiva de apoyo a las bases del tenis para transformar el sueño y el empuje popular en una gran y sólida estructura deportiva que abarque desde las escuelas hasta el primer equipo de la Copa Davis. Éste ha sido un triunfo también del sentido común. El denominado G-3, los técnicos del equipo español, ha sabido mover sus fichas y lo ha hecho pensando en la juventud y en las posibilidades reales de cada jugador en cada momento de la eliminatoria. Su sentido común debería ser un ejemplo para otros cuadros técnicos de otras federaciones.

Y Sevilla. Fue un acierto su nominación, y el público sevillano, por su comportamiento, se merece también parte de la ensaladera. Sevilla también ha ganado esta Copa Davis.