Será porque en este país los índices de lectura son subterráneos, o porque el futuro es el tiempo en que se cumplen todos nuestros deseos y la felicidad nos invade. El caso es que a la gente le encanta pasar página. Los políticos pasan página (si conviene), las folclóricas pasan página (si rehacen su vida), hasta los futbolistas hablan de pasar página tras la derrota (y sólo piensan en el próximo partido). El caso es dar un paso adelante, entre otras cosas porque, a veces, pensar en mañana suaviza los problemas de hoy.

El obispo Reig Pla también gusta de pasar página. Desde su consagración en 1996, ha guiado la diócesis por caminos distintos a los de su predecesor Cases Deordal. Muchas de sus decisiones han estado envueltas en la polémica --tanto en el interior como en el exterior de la Iglesia-- con una dimensión pública tan innegable como discutida. Siempre ha marcado una línea de actuación muy personal. En las próximas semanas, los católicos percibiremos otro cambio. A principios de 2005, el semanario de mayor tirada en la provincia, la Hoja Parroquial, pasará a la historia y se reconvertirá en unas páginas de la diócesis insertas en la nueva publicación Alba.

La popular Hoja nació en 1960, con la diócesis de Segorbe-Castellón. Diez años después llegó a alcanzar una tirada de 43.000 ejemplares. En los últimos años, han sido 18.000. Desde entonces, cada uno de los vaivenes de la vida religiosa ha tenido su reflejo en el semanario, con hitos tan importantes como el Concilio Vaticano II. Desde su primer director, mosén Joaquín Amorós, hasta el último, Juan Manuel Gil, la nómina de colaboradores ha incluido a sacerdotes como Vicent Pascual, José Monfort o Ramón Rodríguez Culebras, humoristas como Enric Arenós, Quique, y periodistas como Juan Soler o Xavier Manzanet. Ahora, compitiendo en decibelios con el Gobierno ZP, ha llegado el tono altisonante y combativo de Alba, un proyecto nacional que en la diócesis ha creado opiniones encontradas. Con su irrupción en los templos, la Hoja se despide casi en silencio, discretamente, abrumada por tanto ruido alrededor.