La tradición se da la mano con el ocio una vez más llegadas estas fiestas, las más entrañables del año, a juicio de algunos. Al igual que ocurre en las celebraciones de Semana Santa, la diversión y el tiempo libre toman posiciones entre las preferencias de los ciudadanos. Atrás quedaron las veladas de la Misa del Gallo para dar paso al ocio nocturno que se inicia precisamente alrededor de las 24 horas, cuando comienza la celebración religiosa en los templos de la provincia. Cada día es más frecuente que los jóvenes, tras la celebración de Nochebuena con la familia, salgan a la calle a recorrer las rutas del ocio nocturno como un sábado más o, si cabe, aún más repleto de fiesta. No en vano, pubs y discos preparan todo un elenco de programaciones para prolongar una velada, la primera gran noche de las fiestas navideñas. Es además, la noche ideal para reencontrarse con los amigos, nativos ausentes durante el resto del año, para hacer un ligero balance de cómo nos trata la vida.

De esta manera, la convivencia del ocio en versión original y del legado de la tradición es un hecho que combina perfectamente en la Navidad de Castellón.